La víctima entregó 26.000 dólares, 15 millones de pesos, joyas y electrodomésticos bajo amenazas de «maldiciones» y chantajes. La estafadora y su cómplice fueron detenidas por la DDI.
Una pesadilla vestida de esoterismo y manipulación psicológica llegó a su fin en la ciudad balnearia. Una reconocida empresaria del sector gastronómico local fue rescatada de una red de extorsión montada por una falsa vidente que se hacía llamar «Marcela». La sospechosa, identificada por la Justicia como Mónica Monzón (61), logró desvalijar por completo a la mujer utilizando el miedo, falsas deidades y feroces amenazas.
La investigación, que culminó con un allanamiento de la Delegación Departamental de Investigaciones (DDI), determinó que la estafadora le sustrajo a la víctima 26.000 dólares y 15 millones de pesos en efectivo. Ambas imputadas enfrentan cargos por extorsión por chantaje, un delito que prevé penas de hasta 8 años de prisión.
Del consuelo a la sumisión económica
La trampa comenzó cuando la empresaria, agobiada por un conflicto familiar con su hija, decidió buscar ayuda espiritual. Monzón hábilmente se ganó su confianza al «adivinar» el problema y de inmediato montó la ingeniería del engaño. Al principio, le exigía sumas de dinero para insumos básicos de sanación como velones y cintas, con el supuesto fin de revertir «maldades» que pesaban sobre su yerno.
Sin embargo, las exigencias económicas escalaron drásticamente. Cuando la víctima comenzó a quedarse sin efectivo, la vidente mutó el engaño en violencia psicológica: le aseguró que si dejaba de pagar, «los espíritus se vengarían» y amenazó con revelarle a toda su familia los secretos que le había confiado en las sesiones.
Completamente acorralada por el pánico, la empresaria entregó todas sus joyas de oro, tramitó un préstamo bancario de 500.000 pesos y fue obligada a utilizar sus tarjetas de crédito para comprar un televisor moderno, un lavarropas, un equipo de música y un teléfono celular de alta gama, todo con destino al domicilio de la supuesta mentalista.
Los escalofriantes mensajes de extorsión
La Fiscalía incorporó al expediente los mensajes de WhatsApp que la imputada le enviaba a la víctima para presionarla cuando se retrasaba con los pagos, utilizando de forma macabra la figura de seres celestiales:
“Si podés mañana temprano me acerques esa plata para que pueda terminar porque el problema no soy yo, son los otros arcángeles, dicen que están cansados y que quieren terminar el trabajo”.
«Ya no puedo parar más a los arcángeles, quieren terminar este trabajo de una vez, más que nada por el bienestar de ella y su familia».
El fin de la farsa
El millonario desfalco salió a la luz gracias a la intervención de la hija de la empresaria. Alertada por extraños movimientos financieros y comentarios del entorno, confrontó a su madre, quien rompió en llanto y confesó el calvario que estaba viviendo. Juntas se presentaron ante las autoridades para radicar la denuncia.
El operativo policial en el departamento donde se realizaban los «trabajos» permitió la captura de Monzón y de una mujer que actuaba como su cómplice. En el lugar, los agentes secuestraron el lavarropas y el televisor recién comprados por la víctima, más de un millón de pesos en efectivo, billetes de moneda extranjera y un elemento que abrió una nueva línea de investigación: un talonario de recetas médicas con un sello apócrifo de médica, lo que hace presumir que la banda también realizaba otras estafas vinculadas a la salud.





