El comercio «Estrella de Mar», un emprendimiento familiar con apenas 10 meses de vida, sufrió un violento robo durante la madrugada del domingo. Los delincuentes destrozaron las instalaciones, arruinaron la mercadería y se llevaron una balanza valuada en $1,5 millones. Sus dueños piden ayuda a la comunidad para recuperar sus herramientas de trabajo.
La euforia y distracción colectiva durante el partido de la Selección Argentina volvieron a ser el escenario ideal para la delincuencia en la ciudad. El pasado sábado, cerca de las 12:30 de la noche, la pescadería «Estrella de Mar» —ubicada en Avenida Kennedy 1636— fue blanco de un violento asalto que dejó a sus jóvenes propietarios al borde de tener que empezar de cero.
Aprovechando la soledad de las calles a esa hora, un grupo de delincuentes forzó las rejas de seguridad del local, reventó la puerta de acceso y causó destrozos generalizados en el interior. Entre los daños más graves, los asaltantes rompieron el túnel de frío donde se conservan los mariscos y pescados finos, lo que obligó a los dueños a tirar la totalidad de la mercadería debido a la contaminación con vidrios rotos y la pérdida de la cadena de frío. Además, se llevaron los televisores utilizados para publicidad y una balanza comercial de grandes dimensiones.
«Mi gran preocupación es que estamos en época de crisis, de desmadre, de gente que roba porque sí. El problema pasa porque te hacen daño, te rompen las cosas», expresó con profunda impotencia Victoria Quintana, propietaria del comercio, quien además señaló que la policía encontró en el lugar la barreta utilizada para ingresar.
El esfuerzo de volver a empezar
Detrás del ataque al comercio local se esconde una historia de superación familiar que hoy se ve bruscamente interrumpida. Victoria relató que el proyecto nació hace apenas diez meses, luego de que su esposo se quedara sin empleo el año pasado. Con esfuerzo y ahorros, levantaron la pescadería que rápidamente se ganó la confianza de los vecinos de la zona de Avenida Kennedy.
Hoy, la pérdida es millonaria. «El precio estimado de la balanza que se llevaron es de un millón y medio de pesos, a lo que tengo que sumar la mercadería que tuve que tirar, arreglar la puerta y la reja», detalló la comerciante, confirmando que ahora se verá obligada a invertir en cámaras de seguridad y alarmas para evitar nuevos episodios de inseguridad.
Un llamado a la solidaridad de Comodoro
La principal urgencia de los damnificados es recuperar su principal elemento de trabajo diario, por lo que apelan a la responsabilidad social de los vecinos para no convalidar el mercado ilegal:
«Lo que yo más pido es que, si alguien les vende una balanza marca Crets de más de 30 kilos, por favor tengan la voluntad de avisar a la Policía y denuncien, porque esa es mi herramienta de trabajo».
A pesar de la rabia y la desazón de ver su esfuerzo vandalizado en minutos, Victoria asegura que no bajarán los brazos. «La estamos apechugando como todo el mundo, saliendo adelante trabajando como se debe. Cuando pasan estas cosas, tenemos que volver a empezar y ponerle onda; no queda otra», concluyó mientras espera la llegada del vidriero para poder levantar las persianas y volver a atender a sus clientes.
Fuente: El Comodorense





