El dramático episodio ocurrió este martes por la tarde. Ante la desesperación de sentirse descompuestas, la joven de 24 años caminó junto a su pequeña de un año y medio en busca de ayuda. Al no encontrar atención en el centro de salud, el cuartel de bomberos se convirtió en su refugio.
La tarde de este martes podría haber terminado en una tragedia en el barrio Laprida de Comodoro Rivadavia, de no haber sido por los reflejos de una madre y la rápida respuesta de los bomberos voluntarios. Alrededor de las 14:40, una joven de 24 años comenzó a sentirse muy descompuesta dentro de su vivienda de la calle Potosí, dándose cuenta de que tanto ella como su pequeña hija, de apenas un año y medio, estaban sufriendo los efectos del silencioso pero peligroso monóxido de carbono.
Sin perder tiempo, la mujer tomó a su beba en brazos y caminó hacia el MiniHospital del barrio para exigir atención médica urgente. Sin embargo, al llegar se encontró con una lamentable sorpresa: el centro de salud estaba cerrado.
Lejos de rendirse ante el malestar físico y el miedo, la madre continuó caminando cargando a la menor hasta el Cuartel de Bomberos Voluntarios N° 4, ubicado en las inmediaciones. Allí, el personal de guardia las recibió de inmediato, les brindó los primeros auxilios y dio aviso a la policía de la Comisaría de Laprida.
A los pocos minutos se hizo presente una ambulancia en el lugar. Tras ser examinadas por el personal médico a cargo, se dispuso el traslado preventivo de ambas hacia el Hospital Regional para una mejor atención y control de la intoxicación. Afortunadamente, y a pesar del enorme susto y la odisea a pie, madre e hija ingresaron al nosocomio en condición estable.





