El INDEC confirmó la desaceleración de los precios, que acumulan un 33,5% interanual. Sin embargo, la calma llega de la mano de un fuerte parate del consumo, mientras que una familia ya necesita más de $1,5 millones para no ser pobre.
El Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) informó que el Índice de Precios al Consumidor (IPC) de junio registró una variación del 1,9%. La cifra consolida el tercer mes consecutivo de desaceleración —tras el 2,6% de abril y el 2,1% de mayo— y alcanza el registro más bajo desde agosto de 2025. Con este resultado, la inflación interanual se ubicó en 33,5%, destacándose la región patagónica con un índice menor al promedio: 1,6%.
Durante el sexto mes del año, el rubro que más aumentó fue Recreación y Cultura (4,2%), seguido por Vivienda, agua, electricidad y gas (3,3%) debido a la quita de subsidios. En el extremo opuesto, Prendas de vestir y calzado apenas varió un 0,4%. En paralelo, el organismo reveló el costo de la Canasta Básica Total: un hogar de cuatro integrantes necesitó $1.531.473 en mayo para no ser pobre, un 35,7% más que hace un año.
Aunque el Gobierno celebra la tendencia a la baja, analistas advierten que el freno responde principalmente a la recesión y al estancamiento de los salarios. Para julio y agosto, las consultoras estiman un IPC de 1,9% y 1,8% respectivamente. Sin embargo, advierten que el verdadero desafío será contener el tipo de cambio en las próximas semanas; ante una menor compra de reservas por parte del Banco Central, cualquier presión sobre el dólar podría volver a presionar los precios.




