La Cámara de Diputados se prepara para una sesión intensa este miércoles, en la que el oficialismo buscará avanzar con la aprobación definitiva de la reforma a la Ley de Glaciares, en medio de un clima político cargado y con fuertes cuestionamientos de la oposición.
Con el respaldo de bloques aliados como el PRO, la UCR y espacios provinciales, el oficialismo —referenciado en La Libertad Avanza— llegaría con una mayoría suficiente para sancionar la iniciativa. Incluso, estimaciones previas señalan que podría reunir alrededor de 140 votos, incluyendo apoyos de sectores de la oposición.
El proyecto, que ya cuenta con dictamen favorable tras su paso por comisiones, propone modificar el alcance de las zonas protegidas en áreas periglaciares, habilitando la posibilidad de desarrollar actividades económicas —como la minería— en aquellos sectores donde no se compruebe una función hídrica relevante.
Además, la iniciativa transfiere mayor poder de decisión a las provincias, que pasarán a definir qué áreas deben ser preservadas y cuáles pueden destinarse a la explotación productiva, reduciendo así la intervención del Estado nacional.
Desde la oposición, en tanto, anticipan una fuerte confrontación durante el debate. Legisladores de bloques como Unión por la Patria, el Frente de Izquierda y la Coalición Cívica rechazan el proyecto por considerar que pone en riesgo reservas estratégicas de agua y debilita la protección ambiental vigente desde 2010.
Pero la tensión no se limitará al contenido de la ley. La primera parte de la sesión estará atravesada por cuestionamientos al jefe de Gabinete, Manuel Adorni, quien enfrenta un escándalo patrimonial que impacta en la agenda política. Desde la oposición adelantaron que impulsarán pedidos de interpelación y buscarán emplazar comisiones para tratar su situación.
En paralelo, también se prevé que ingresen otros temas sensibles, como proyectos vinculados a la política exterior argentina frente al conflicto en Medio Oriente y cuestionamientos por créditos otorgados a funcionarios.
En este contexto, el oficialismo intentará capitalizar la aprobación de la reforma como un triunfo político que le permita recuperar iniciativa, mientras la oposición buscará aprovechar el escenario para profundizar las críticas y exponer las debilidades del Gobierno en un recinto que promete una jornada extensa y de alto voltaje político.





