El Sindicato de Petroleros Privados de Chubut, bajo la conducción de su secretario general Jorge ‘Loma’ Ávila, anunció la firma de un nuevo acuerdo paritario tras intensas negociaciones en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. El entendimiento establece un esquema de recomposición salarial que abarca el período de abril de 2026 a marzo de 2027, con el objetivo de garantizar previsibilidad para el bolsillo de los trabajadores del sector.
El esquema acordado contempla gratificaciones extraordinarias no remunerativas por tramos, las cuales se irán incorporando paulatinamente al salario básico:
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Julio, agosto y septiembre de 2026: Se abonará una gratificación no remunerativa del 6% (que pasará a ser remunerativa en octubre). A esto se le suma el cobro de una suma fija de 250 mil pesos junto a los haberes correspondientes al mes de julio, contemplada en el acta anterior.
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Adicional de agosto y septiembre de 2026: Se otorgará una gratificación extraordinaria no remunerativa del 4% (que pasará al básico en octubre).
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Octubre, noviembre y diciembre de 2026: Incremento no remunerativo del 3% (con pase a remunerativo en enero de 2027).
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Enero, febrero y marzo de 2027: Suma no remunerativa del 3% (incorporándose al salario en abril de 2027).
Desde el gremio precisaron que todas las bases de cálculo tomarán como referencia el salario abonado en abril de 2026 e impactarán en los conceptos convencionales, no convencionales, viandas y ayuda alimentaria.
Revisión económica, aguinaldo y Ganancias
El acta firmada también contempla cláusulas clave para resguardar los ingresos frente al contexto económico. En la segunda quincena de noviembre de 2026, las partes volverán a reunirse para evaluar el estado general y las variables de la industria hidrocarburífera.
Asimismo, se confirmó que las gratificaciones extraordinarias formarán parte del cálculo para el Sueldo Anual Complementario (SAC) y las vacaciones. En forma paralela, el sindicato formalizó el pedido para que estas sumas queden exentas del Impuesto a las Ganancias, buscando preservar el impacto directo en el poder adquisitivo de los trabajadores del sector.





