Nadie podría haber previsto que, en apenas cinco meses de gobierno, Ignacio Torres, adquiriera una destacada centralidad política a nivel nacional que lo posiciona hoy, como el gobernador con tercera mejor imagen positiva, detrás de los mandatarios de La Pampa y Misiones.
Planteada así la cuestión, es analizar sólo el resultado. Claro. Veamos el proceso mediante el cual, el joven mandatario chubutense, adquirió ese sitial.
“Que hablen bien o mal, lo importante es que hablen de mi…” dijo alguna vez el pintor español Salvador Dalí y agregó: “confieso que me gusta que hablen mal, porque eso significa que las cosas me van muy bien…” Y acabó su pensamiento al sostener: “…de los mediocres no habla nadie, y cuando lo hacen, solo dicen maravillas”, sentenció.
Quienes hacen de lo público, su forma de vida y subsistencia, comulgan con el espíritu que encierra esta idea. No lo reconocen de forma abierta, no lo vociferan a los cuatro vientos, pero, en el fondo de sus consciencias, anida este concepto. Lo peor que le pude ocurrir a un político/gobernante es pasar desapercibido. Es no ser conocido. Si no lo conocen, nadie lo piensa y, si nadie lo piensa, NO EXISTE.
Nadie opina sobre el accionar de un desconocido. Y este es el primero de los peldaños que escalará un político, si sus acciones de gobierno son acertadas. Y descenderá, si yerra.
A Torres lo alcanza las generales de esta ley. Sabe que gobierna una provincia económicamente importante pero políticamente intrascendente. Chubut, respecto a un partido de la Provincia de Buenos Aires, es insignificante desde el punto de vista electoral.
Por lo tanto, el desafío de Torres, como todos los que abrazan la carrera política, no solo es llegar al poder, sino mantenerse. Llegar al poder exige ganar una elección; y no es muy difícil hacerlo. Chubut no cuenta con sistema electoral propio y las elecciones se acomodan según la conveniencia del gobernador de turno. Las reglas de juego, varían tantas veces como sea necesario para ayudar a ganar al que gobierna.
Además, las campañas electorales, carecen de debates serios. Solo existen deficientes puestas en escenas con discursos unidireccionales llenos de slogans que no se explican ni así mismos. Y mucho menos, cómo harán esos candidatos para materializar esos slogans. Es decir, la nada misma.
Así, practicantes de políticos, pueden llegar a convertirse en “becados políticos” por el sólo hecho de acompañar a alguien en una boleta. Incluso, tenemos casos en Chubut, de practicantes de políticos que se convirtieron en “becarios”, sin haber pronunciado una sola palabra y muchos menos una idea. Por lo menos, lógicamente expresada.
Con frases pobres, que se constituyen al mismo tiempo en una clara evidencia de amateurismo intelectual, publicadas en redes sociales, bien ambiguas, pero con sustento económico, les alcanza para ocupar un cargo de legislador nacional o provincial.
El ejemplo, tal vez, más acabado, que mejor describe a estos improvisados pero sedientos y angurrientos aspirantes a políticos, sea el actual Diputado Nacional César Trefinger, que perdió todas las elecciones a la que se presentó como cabeza de lista. Luego de varias derrotas, encontró en la figura de Milei una «inversión» más que segura y logró formar parte de su lista. Y así llegó. Increíble, ¿no?
Claro está que hay otros. La Senadora Nacional, Andrea Cristina, que es contadora pública nacional, reemplazó a Torres en la Cámara Alta. La incompetencia, disfrazada de carita feliz, la llevó a votar en contra de proyectos que el mismo Torres había inicialado como legislador.
Pero tenemos otros legisladores nacionales, que no dudaron un instante en aumentarse el sueldo a cuatro meses de haber asumido, caso Edith Terenzi, o el mismo Carlos Linares que, hasta sus propios compañeros peronistas, dudan de si es el autor real de los mensajes que publica en «X». “No le reconocemos la letra”, sostienen por lo bajo, los peronistas que otrora recorrían barrios junto al lactante legislador y ex intendente.
Podríamos seguir páginas y páginas, con los diputados nacionales y provinciales (por ejemplo), pero me estoy alejando de lo importante. Aunque, para ser totalmente sincero, esto también lo es. Y mucho más de lo que nos imaginamos.
¿Adquirió Torres la centralidad política que deseaba?
La respuesta a esa pregunta es, SI. ¿Por virtud propia o defecto ajeno? Nada ocurre por una sola razón. Un poco de esto y otro poco de aquello.
Arrancó, como todo gobernador recién asumido, con un incendio en la cordillera. Nadie puede ser gobernador en Chubut, si no tiene un incendio en los primeros tres meses de gobierno o, a lo largo de su mandato. Es una fija. Allí, algunos se enteraron que Torres era el Gobernador de Chubut y que, en ese momento, tenía tan solo 35 años. Uno de los que envió brigadistas fue su par de Buenos Aires, Axel Kicillof.
Aparecieron también algunos referentes de lo que quedó de Juntos por el Cambio, más necesitados de que les curen las heridas, que a brindar una ayuda real.
Después, devino la explosión
Sin imaginarse, si quiera, que podría convivir con un problema de tamaña envergadura, Torres se enteró que Milei le habían confiscado parte de los fondos que debían llegar a la provincia en concepto de coparticipación federal. Esto, por la deuda que tomó Mariano Arcioni con el Fondo Fiduciario para el Desarrollo Provincial, para pagar sueldos.
Fue en el cumpleaños número 123 de Comodoro Rivadavia. Torres llego a la ciudad y rodeado de sindicalistas que otrora, nunca le hicieron un paro ni a Alberto Fernández, ni a Mariano Arcioni, abuzó de la palabra e hizo lo mismo que había hecho Néstor Kirchner a principios de la década de los 90 en oportunidad de la presidencia de Carlos Menem.
Un mal antecedente
Muchos ya no lo recuerdan, pero el “Tuerto” (como le decían a Néstor Kirchner) amenazó con cortar el suministro de gas al resto del país, si no le liquidaban el juicio que Santa Cruz (Chubut también) le había ganado a la Nación por regalías mal liquidadas. Torres hizo lo mismo. Amenazó al Presidente Milei, con que cortaría el abastecimiento de petróleo chubutense, si Nación no le devolvía la coparticipación que le correspondía a Chubut.
El problema es que Javier Gerardo no es Carlos Saúl… e Ignacio Agustín tampoco es Néstor Carlos… ¿me explicó?
“Nacho” recurrió al Juez Federal, Don Hugo Sastre (acostumbrado a lidiar con cuestiones públicas), y éste fallo a favor de la provincia. Torres, Mena y cuanto integrante del gobierno, se cansaron de afirmar que la cuestión era un tema cerrado, terminado. Pero no fue así.
¿Quién dijo que es tema está saldado?
Nación armó una estratégica de doble vía. Por un lado, solicitó el per saltum (un invento menemista aplicado para la privatización de Aerolíneas Argentinas) para que el tema sea analizado directamente por la Corte Suprema de Justicia de la Nación. Pero, al mismo, recurrió a la Cámara Federal de Apelaciones –que preside el comodorense Javier Leal de Ibarra- para que se expida al respecto. Hecho que sucederá en breve, por cierto.
Es casi seguro que, el litigio –finalmente- sea zanjado por la Corte Suprema. Pero habrá que estar atento con la resolución y los fundamentos que exprese la Cámara Federal de Comodoro Rivadavia.
En el peor lugar, en el peor momento
Este conflicto con la Nación, lo ubicó a Torres en un lugar en el que jamás imagino estar, por lo menos tan tempranamente. Es más, programáticamente, Torres luce como más cercano a Milei que al “peronismo/kirchnerismo”. De hecho, uno de los beneficiados por la devaluación que implementó Nación, fue justamente Chubut. Pasó, por ejemplo, de percibir regalías de un dólar de $400 a uno de $800. Claro que también comenzó a pagar la deuda en dólares que le dejó el coqueto “Mariano de Comodoro”. Al final de la cuenta, Torres tampoco está tan holgado. Trata de disimularlo.
El problema es si la Corte Suprema falla a favor de la Nación. De ser así, habrá que ver si Torres y su equipo económico tienen un plan B. ¿Volver a emitir deuda? No especule tanto, mi amigo.
Al final del día, Torres se encontró protagonizando una fuerte discusión con Milei, como si fueran enemigos acérrimos. El presidente lo posicionó a nivel nacional, pero en la verada de enfrente. No es lugar muy cómodo, por cierto.
Pero Torres logró uno de sus objetivos. Centralidad política y, para los tiempos que corren en la política actual, esto es vital.
Llegar, no es fácil. El tema es…
Mantenerse en el poder es el desafío más importante. Es 7 por 24 horas y no hay excusas. Hay que gobernar y tratar de quedar en pie para un próximo turno electoral. En una provincia como la nuestra, este objetivo es –por momentos- como pretender hacer 100 metros en 10 segundos con los pies y las manos atadas. Pero hay que intentarlo.
Tal vez ese fue el horizonte de la visita del filo marxista “Axel” de Buenos Aires. Kicillof, licenciado en economía, segundo mejor promedio 1995 de la carrera, detrás del 8.97 de Mario Eduardo Firmenich, líder montonero; aterrizó en Rawson con quince ambulancias bajo el brazo.
“No te las vengo a regalar…”
…Fue lo primero que le dijo Axel a Nacho, pero “se las puedo entregar en comodato por dos años. Después me las pagan”, sostuvo el compañero de promoción de Firmenich. Hoy Gobernador de Buenos Aires.
Torres hincho sus pulmones y gritó, durante el acto de entrega, la palabra “federalismo” una veintena de veces. La viene pronunciando tan seguido, que en su grupo de sus colaboradores ya están pensando en diseñar una “divina punzó” chubutense para entregar al estilo French y Beruti en el acto del próximo 25 de Mayo. La escarapela también, obvio.
La apuesta es arriesgada
Si existió algún atisbo de reconciliación entre Torres y Milei, la visita de Kicillof a Chubut erosionó toda especulación al respecto. Desde España, en donde el Presidente participó de un acto organizado por el conservador y ultraderechista partido Vox, liderado por Santiago Abascal, Milei disparo sus dardos hacia Torres y Pullaro (gobernador radical de Santa Fé) que también recibió la visita del bonaerense, al sostener que “les gusta abrazar a un salvavidas de plomo”.
Equilibreeeemos…!!!
“Nacho”, sobre el cierre de semana, intentó nivelar el desequilibrado terreno, con su visita a la Vicepresidente Victoria Villarruel, que transcurrió parte de su infancia en la localidad de Rio Mayo, cuando su padre –militar- fuera trasladado a la unidad del ejército allí asentada. No pareciera que haya alcanzado, digo, como para nivelar.
Demasiados frentes
Volvamos a la provincia. El Gobernador de Chubut convive con varios frentes, todos abiertos. Pero hay dos, que son excluyentes.
Por un lado, debe alcanzar resultados positivos en su gestión, que vayan más allá de pagar sueldos en tiempo y forma. Difícil tarea, con una deuda en dólares que le fagocita buena parte de las regalías, incluso antes que lleguen al ministerio de economía.
Con paritarias que difícilmente alcancen a ubicarse por encima de la inflación. Junto a una caja de jubilaciones absolutamente fundida, contaminada con regímenes especiales jubilatorios que serán muy pesados de retirar a la hora de encaminarlos.
Y con el riesgo concreto de que la Corte Suprema le vote en contra por haber colocado los fondos coparticipales como garantía de los prestamos recibidos del Fondo Fiduciario para el Desarrollo de las Provincias, durante el gobierno de Arcioni. Entre otras yerbas que, a esta altura, ya flotan en el mate.
Por el otro, la cuestión política. Torres sabe que no puede darse el lujo de perder centralidad política. Para eso tiene que aparecer en la agenda nacional junto a otros dos competidores que son Maximiliano Pullaro (49), Gobernador de Santa Fé, y Martín Llaryora (51), Gobernador de Córdoba.
Desde el arco opositor, son los tres posibles candidatos a presidente para el turno 2027. Torres es el más joven de los tres, acaba de cumplir 36 años y, es el único represente del Pro. Los otros dos mandatarios responden a la UCR.
El interrogante
¿Podrá Torres ser el gobernador exitoso que se espera que sea y lidiar, al mismo tiempo, con una campaña nacional? Los más cercanos lo ven como un referente que reúne algunas características similares a las que supo mostrar Mario Das Neves, en sus mejores épocas.
Las comparaciones son odiosas; pero el Chubut que gobernó Das Neves es diametralmente distinto al que le toca gobernar a Ignacio Torres. La Argentina de Néstor Kirchner fue una panacea al lado de la Argentina que gobierna Javier Milei.
Pero hay una diferencia tan enorme como obvia, Torres no es Das Neves. Y no parece tener intenciones de serlo, ni de parecerse.
¿Se acuerdan?
Es lógico, Das Neves duplicó la cantidad de empleados públicos provinciales (Torres no tiene lugar para hacer lo mismo), endeudó a la provincia en dólares como nunca antes había ocurrido (acá no estoy tan seguro) y supo rodearse de la “generación de jóvenes brillantes” que terminaron integrando la más grosera y pornográfica asociación ilícita que robo en nombre del estado.
Algunos, están presos. Otros, aún hoy, logran sobrevivir en calidad de asesores financieros bancarios, empleados públicos de segunda, o socios de estudios jurídicos y contables que todavía asesoran sobre cómo debe interpretarse la letra de la norma. Espectacular!!!!
Dijo alguna vez el poeta español Antonio Machado: “…Caminante, no hay camino, se hace camino al andar. Al andar se hace el camino, y al volver la vista atrás, se ve la senda que nunca se ha de volver a pisar…”
Por Sergio Cavicchioli






1 comentario en “Editorial: Caminante, no hay camino …”
Muy buen informe ! más que interesante !