En una maniobra que combina el manual clásico de la distracción política con la urgencia judicial, el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, presentó finalmente su postergada Declaración Jurada (DD.JJ.) correspondiente al ejercicio 2025. Lejos de ser un trámite rutinario, la presentación incluyó la rectificación sospechosa de sus ejercicios 2023 y 2024. El dato de color —o de opacidad— fue el momento elegido: el documento fue entregado en paralelo a la ceremonia inaugural del Mundial de Fútbol 2026, apostando de manera evidente a que el fervor popular y la pasión futbolera sepultaran un escándalo que llevaba más de un mes en la agenda pública.
La nueva fotografía patrimonial arroja una cifra que dista abismalmente de lo que el funcionario venía declarando desde que pisó la función pública. Adorni pasó de registrar bienes por modestos $61 millones al asumir en diciembre de 2023, a informar ahora un patrimonio total de $944.575.052, con deudas por $317,3 millones, lo que sitúa su patrimonio neto en torno a los $627 millones. Este salto exponencial encendió las alarmas en los tribunales y amplía de forma automática el período bajo investigación judicial.
El «manual de la distracción» y la defensa en televisión
Acorralado por las inconsistencias, Adorni ensayó una defensa pública la noche del miércoles en la pantalla de LN+. Allí, atribuyó su repentina riqueza a un supuesto éxito financiero del pasado, ajeno a sus ingresos en la administración pública. «Mi ahorro era previo porque con mi esposa tuvimos esa suerte. Trabajé en el sector privado y en 2013 empecé a invertir fuerte en bitcoins, alrededor de 200 mil dólares, y gané 300 mil. En 2018 empecé a liquidar», justificó.
Sin embargo, la explicación sembró más dudas que certezas al admitir textualmente que «había ahorrado en negro» antes de volcarse al mercado de los activos digitales. En los papeles presentados ante la Oficina Anticorrupción (OA), el jefe de Gabinete detalló tener un «canuto» de US$209.961 en efectivo dentro del país, sumado a una cuenta bancaria en los Estados Unidos con uS$6.220,23 y tenencias en plataformas como Binance y Lemon.
Las llamativas omisiones que ahora salen a la luz
Lo que más compromete la consistencia del discurso oficial son las omisiones de las declaraciones previas. Cuando cerró el ejercicio 2024, Adorni había declarado $107,9 millones (unos uS$90.000 de la época). En las rectificativas actuales, aparecieron de forma mágica uS$513.000 en efectivo bajo el concepto de «venta de activos», además de propiedades de gran valor que no figuraban con tal nivel de detalle.
Entre los bienes que el funcionario debió «blanquear» tardíamente en su última presentación se destacan:
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Un inmueble en un exclusivo country de Exaltación de la Cruz (Indio Cuá), adquirido en noviembre de 2024 y declarado al 50%, con una valuación fiscal que supera los $88 millones.
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Un departamento de 115 metros cuadrados con cochera en la Ciudad de Buenos Aires (sobre la calle Miró, en el barrio de Caballito), incorporado durante 2025 y declarado al 50%.
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Un departamento en La Plata, adquirido en 2016 y declarado al 100%.
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Dos vehículos de gama media-alta: un Renault Captur modelo 2019 y una camioneta Jeep Compass modelo 2021 (esta última incorporada en marzo de 2024).
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Ingresos exentos del Impuesto a las Ganancias por $148,6 millones y supuestos bienes recibidos por herencia o donación por más de $10 millones, donde se incluyen los polémicos “préstamos” de las jubiladas que la opinión pública sigue con lupa.
Bajo la lupa de la Justicia
La estrategia de transparentar los bienes a las apuradas y bajo el amparo del ruido mundialista no parece haber frenado el avance judicial. Los peritos de los tribunales federales se disponen ahora a compulsar las declaraciones juradas originales con estas versiones «corregidas».
La contradicción entre haber sido un férreo defensor del orden fiscal y la transparencia en sus habituales conferencias de prensa, contrastada con la admisión de «ahorros en negro», inversiones criptográficas no declaradas a tiempo y saltos patrimoniales imposibles de justificar con un sueldo estatal, colocan a Manuel Adorni en el ojo de la tormenta.





