En un fallo sin precedentes que sacude los cimientos del Poder Judicial, el exjuez federal Walter Bento fue condenado este viernes a 18 años de cárcel. El Tribunal Oral Federal Número 2 lo encontró culpable de liderar una asociación ilícita dedicada a otorgar beneficios judiciales a cambio de sobornos, sumando además los delitos de cohecho pasivo, enriquecimiento ilícito, lavado de activos y falsedad ideológica.
Las juezas Gretel Diamante, Eliana Rattá Rivas y María Carolina Pereyra no solo dictaron la pena de prisión, sino que impusieron una multa millonaria de 540 millones de pesos contra el exmagistrado. Asimismo, el tribunal ordenó el decomiso de la gran mayoría de sus bienes, exceptuando únicamente su vivienda familiar en el barrio Los Palmares y un vehículo. La sentencia ratificó en su totalidad el pedido realizado por la fiscalía tras un extenso proceso judicial que desnudó una compleja trama de corrupción en Mendoza.
La condena también alcanzó al núcleo familiar de Bento, confirmando que la estructura delictiva tenía lazos directos con su entorno íntimo. Su esposa, Marta Boiza, recibió una pena de seis años de prisión por lavado de activos y enriquecimiento ilícito, acompañada de una multa de 346 mil pesos. Por su parte, Nahuel Bento, hijo mayor del exjuez, fue sentenciado a cinco años de cárcel por delitos patrimoniales vinculados a la organización que encabezaba su padre.
La investigación probó que, desde el año 2007, Bento operaba una red que garantizaba la libertad de detenidos o la reducción de penas a cambio de dólares, autos e inmuebles. Esta maquinaria de impunidad se ejecutaba mediante resoluciones judiciales manipuladas, como sobreseimientos y cambios de carátula arbitrarios. El exjuez, que ya había sido destituido en noviembre de 2023 por mal desempeño, deberá cumplir su condena tras haber convertido su juzgado en el centro de una de las asociaciones ilícitas más escandalosas de la historia reciente.





