Una atmósfera de extrema tensión rodea al predio de divisiones inferiores de Rosario Central tras conocerse una denuncia anónima por graves hechos de abuso, violencia y hostigamiento en la categoría 2013. El caso, que ya se encuentra bajo la órbita de la Defensoría de la Niñez de Santa Fe, describe un panorama de terror entre menores de apenas 12 y 13 años, incluyendo agresiones físicas en vestuarios, tocamientos indebidos y el uso de imágenes sin consentimiento para amenazar a las víctimas mediante chats.
El relato de los hechos es escalofriante: se menciona que un niño fue reducido por sus propios compañeros, desnudado por la fuerza y golpeado. A esto se suma una faceta de ciberacoso e intimidación, donde los agresores habrían fotografiado a otros menores en la intimidad de los vestuarios para luego extorsionarlos. La situación alcanzó su punto crítico el pasado 21 de abril, cuando un violento enfrentamiento entre padres obligó a la intervención policial y sacó a la luz una supuesta inacción de los cuerpos técnicos, quienes habrían estado al tanto de los maltratos sin activar las alarmas institucionales.
Ante la gravedad de las acusaciones y el retiro de varios niños del club por temor, Rosario Central emitió un comunicado confirmando la activación de sus protocolos internos y la suspensión inmediata de todas las actividades de la categoría 2013. Mientras la justicia evalúa medidas de protección urgentes y el posible apartamiento de los involucrados, las familias exigen respuestas claras sobre el rol de los adultos responsables en el cuidado de los menores durante los entrenamientos y traslados.





