Pese a tener un dispositivo dual y restricciones judiciales, el hombre persiguió, amenazó de muerte y difundió fotos de su expareja. La jueza determinó su encarcelamiento inmediato al comprobarse que «ninguna medida cautelar logró detener su conducta».
Un hombre que hostigó, persiguió y amenazó sistemáticamente a su expareja en Trelew quedó tras las rejas. Así lo dispuso la jueza Mirta Moreno tras una audiencia de control de detención, al dictar tres meses de prisión preventiva ante el rotundo fracaso de todas las medidas cautelares previas, incluidas la prohibición de contacto, el arresto domiciliario y una tobillera electrónica.
Según expuso la fiscal general Julieta Gamarra, el agresor no aceptó el fin de la relación iniciado en mayo y desató una violenta escalada de acoso. El imputado persiguió a la víctima en su trabajo, el gimnasio y casas de amigos, la amenazó de muerte y difundió imágenes suyas en redes sociales. Ni siquiera el beneficio del arresto domiciliario —otorgado por ser el único cuidador de su hijo con una severa condición de salud— impidió que violara las órdenes judiciales en al menos cinco nuevas oportunidades.
Frente a un escenario donde la víctima se vio obligada a cambiar de domicilio por miedo, la magistrada concluyó de forma contundente que el acusado mostró un desprecio absoluto por la ley y que la prisión preventiva es la única vía para garantizar la integridad de la mujer y el normal avance de la causa.





