El debate sobre los robots en el estrado tiene su veredicto final. El Superior Tribunal de Justicia (STJ) revocó la nulidad de una sentencia que se había vuelto viral por un descuido insólito: el juez Carlos Richeri dejó en el texto la frase “Aquí tienes el punto IV reeditado, sin citas y listo para copiar y pegar”, evidenciando el uso de IA generativa.
Aunque la Cámara de Esquel había anulado la condena de dos años y medio por robo al considerar que el juez «delegó» sus funciones a una máquina, el STJ dio vuelta la situación. Para el máximo tribunal, el uso de herramientas tecnológicas forma parte de la “esfera intelectual y privada” del magistrado.
Las claves del fallo histórico:
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La IA es apoyo, no juez: Se la considera una herramienta válida para evitar errores u omisiones, siempre que la decisión final sea humana.
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Sin perjuicio no hay nulidad: Como la sentencia estaba bien fundamentada, el «descuido» del copiar y pegar no afectó los derechos del acusado.
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Privacidad del juez: No se puede obligar a un magistrado a revelar qué libros, buscadores o asistentes usó para decidir.





