El regreso al trabajo tras una licencia por maternidad se convirtió en una pesadilla de violencia y abuso para una empleada del Concejo Deliberante de 31 años. La denuncia, que ya está en manos del Juzgado de Instrucción n.º 1 de Puerto Rico, pone contra las cuerdas al intendente Mario Darío Peyer, señalado por un brutal ataque sexual y un posterior plan de terror para silenciar a la víctima.
El engaño de los presentes
Según el crudo testimonio que consta en la causa, en julio de 2023, Peyer recibió a la empleada con obsequios por su reciente maternidad. Sin embargo, la cortesía fue solo la antesala del horror: el funcionario habría cerrado la puerta con llave, arrinconado a la mujer y, tras golpearla y taparle la boca, la habría sometido sexualmente.
«No digas nada»: amenazas desde un móvil oficial
El silencio de la víctima no fue casual. Durante meses, el intendente habría utilizado su poder para amedrentarla con el despido. Pero el punto más oscuro de la acusación describe un hostigamiento que cruzó todos los límites: Peyer habría sido visto amenazando a la hija de 11 años de la víctima desde una camioneta perteneciente al parque automotor municipal.
Reacción al más alto nivel
La respuesta política no se hizo esperar. El gobernador Hugo Passalacqua, ante la contundencia de las pruebas y el relato de la empleada, solicitó formalmente la destitución de Peyer. La comunidad de Caraguatay permanece en vilo mientras se espera que el Concejo Deliberante active los mecanismos para remover al jefe comunal de su cargo.





