Cerca de la medianoche de este lunes, el centro de la ciudad fue escenario de un nuevo incidente vial que pudo haber terminado en tragedia. Alrededor de las 23:54, el personal policial debió intervenir en un choque ocurrido sobre la calle Pellegrini al 700, donde el alcohol al volante volvió a ser el protagonista.
Al llegar al lugar, los efectivos se encontraron con una colisión entre un Nissan Tiida y un Renault Kwid. Si bien el impacto generó daños materiales visibles en ambas carrocerías, la sorpresa llegó al momento de entrevistar a los conductores: uno de ellos presentaba signos evidentes de ebriedad.
Un resultado alarmante
Ante la sospecha de los agentes, se solicitó la presencia de la Agencia Provincial de Seguridad Vial (APSV) para realizar el control de rigor. El resultado fue contundente: el conductor del Nissan arrojó 1,15 g/L de alcohol en sangre, una cifra que supera ampliamente los límites permitidos y los reflejos necesarios para conducir.
A pesar de la gravedad de la falta, se constató que ambos involucrados tenían la documentación de sus vehículos en regla y, afortunadamente, ninguno sufrió lesiones.
El «insólito» motivo por el que no secuestraron el auto
Aunque se labró el acta de infracción correspondiente, el vehículo del conductor alcoholizado no fue trasladado al corralón. Según informaron fuentes policiales, la falta de disponibilidad de grúas y el escaso espacio físico en la dependencia impidieron el secuestro de la unidad.
Finalmente, el coche pudo seguir circulando bajo la responsabilidad de un conductor alternativo designado en el momento, mientras que el infractor ahora deberá enfrentar las multas y sanciones legales por poner en riesgo la vida de terceros.





