La aerolínea low cost Flybondi enfrenta una profunda crisis operativa que la llevó a reducir drásticamente su capacidad de vuelo, con apenas dos aeronaves en funcionamiento y un elevado número de cancelaciones que afectan a cientos de miles de pasajeros.
Según datos difundidos por la consultora Adventus, entre junio de 2025 y mayo de 2026 la compañía suspendió más de 2.500 vuelos, una situación que impactó en más de 350.000 usuarios y generó crecientes cuestionamientos dentro del sector aerocomercial.
El escenario quedó expuesto en los últimos días cuando la empresa llegó a operar desde el Aeroparque Jorge Newbery con una sola aeronave activa. En esa jornada pudo realizar únicamente cuatro vuelos, mientras que otros 12 servicios programados debieron ser cancelados.
Niveles récord de cancelaciones
Los indicadores operativos muestran la magnitud de las dificultades que atraviesa la compañía. Durante mayo, apenas uno de cada cuatro vuelos logró despegar en horario, con un índice de puntualidad del 26,6%.
A esto se suma una tasa de cancelación cercana al 47%, muy por encima de los registros de otras aerolíneas que operan rutas domésticas en Argentina, donde los niveles de puntualidad rondan el 90% y las cancelaciones se mantienen por debajo del 1%.
Una flota prácticamente paralizada
El principal problema radica en la disponibilidad de aeronaves. Actualmente, Flybondi tendría 11 aviones fuera de servicio debido a inconvenientes relacionados con tareas de mantenimiento y compromisos financieros vinculados a contratos de leasing.
Fuentes del sector señalaron que varias unidades permanecen inmovilizadas por deudas con proveedores internacionales. Incluso, dos aeronaves que fueron enviadas a México para trabajos de mantenimiento mayor no habrían podido regresar al país por obligaciones impagas que superarían los cinco millones de dólares.
La falta de aviones limita severamente la operación diaria de la compañía y dificulta la recuperación de frecuencias en las rutas que actualmente tiene habilitadas.
Dificultades financieras y pérdida de confianza
Especialistas de la industria sostienen que la empresa necesita una importante inyección de capital para recomponer parcialmente su estructura operativa. Sin embargo, la falta de financiamiento y de nuevos inversores complica cualquier plan de recuperación en el corto plazo.
Al mismo tiempo, la reiteración de cancelaciones y reprogramaciones ha afectado la imagen de la compañía frente a los pasajeros, que cada vez optan más por otras alternativas del mercado en busca de mayor previsibilidad.
Cambios de gestión y un plan que no se concretó
La crisis se profundizó tras el cambio de control accionario registrado a mediados de 2025, cuando el grupo COC Global Enterprise tomó las riendas de la compañía.
En aquel momento se había anunciado un ambicioso proyecto de expansión que contemplaba la incorporación de hasta 35 aeronaves y un fuerte crecimiento de la operación durante los años siguientes. Sin embargo, las dificultades para sumar aviones, junto con los problemas financieros y logísticos, impidieron que esos objetivos se materializaran.
En paralelo, la Administración Nacional de Aviación Civil (ANAC) ya había advertido a la empresa por reiteradas cancelaciones y modificaciones de vuelos sin la debida comunicación a los pasajeros, una situación que se agravó durante los últimos meses.
Mientras busca estabilizar su operación, Flybondi enfrenta uno de los desafíos más complejos desde su desembarco en el mercado argentino en 2018, con una estructura reducida, una flota limitada y una creciente presión de usuarios y organismos de control.





