Pese al alto valor comercial que alcanza un toro ganador en Palermo, la cabaña decidió conservarlo para reforzar su rodeo e iniciar la comercialización de semen.
A diferencia de lo que suele ocurrir en el circuito comercial tras la obtención del máximo galardón en la Exposición Rural de Palermo, Cabaña San Marón resolvió que el toro Gran Campeón Macho Hereford no saldrá a subasta. La firma optó por conservar al ejemplar para uso reproductivo propio en sus campos y para la producción y venta de semen, privilegiando el fortalecimiento genético de su plantel por encima de la venta inmediata del animal.
En declaraciones a Radio del Sur 97.1, Juan Gabriel, referente de Cabaña San Marón y miembro de la familia propietaria, echó por tierra el mito sobre el rédito económico directo que supone obtener un campeonato de estas dimensiones en La Rural:
«Contrariamente a lo que el imaginario popular puede creer, esto no es una situación en la que vos después vendés el toro y es un gran negocio. De hecho, el toro no se vendió; el toro se queda con nosotros para usarlo en el campo o para vender semen. Es mucho más orgullo que negocio.»
La decisión busca proteger la base de madres de la cabaña, señalada por la conducción del establecimiento como la verdadera estructura sobre la cual se construye el progreso ganadero a largo plazo.
En ese sentido, Juan Gabriel definió el biotipo que persigue San Marón y el valor estratégico que representan sus vientres:
«La base de una cabaña es la cantidad de madres que tenés y sus características; es la fábrica de hacer terneros. Nosotros nos caracterizamos por tener un animal muy moderado en el tamaño, con mucho color, con mucha pigmentación en los ojos y que tenga mucha carne. Lo importante es que cuando uno va al campo, los animales representen eso.»





