La cuenta regresiva para el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, ya está en marcha en los pasillos de Balcarce 50. Mientras avanza una investigación judicial en su contra por presunto enriquecimiento ilícito, el funcionario técnico de La Libertad Avanza pule los detalles de la declaración jurada con la que intentará justificar su evolución patrimonial ante la Oficina Anticorrupción. Aunque la fecha exacta de la entrega sigue bajo un manto de dudas, desde su entorno más íntimo aseguran que el trámite se concretará, a más tard, el próximo 15 de junio.
Según consignó el diario Clarín, los estrategas del jefe de Gabinete justifican la demora de la presentación bajo dos argumentos principales. Por un lado, sostienen la necesidad de no interferir ni entorpecer las medidas de prueba y la recolección de documentos que lleva adelante la fiscalía abocada al caso. Por el otro, la dilación responde a una maniobra puramente política: evitar ceder ante las presiones internas del propio frente oficialista, motorizadas principalmente por la vicepresidenta Victoria Villarruel y la ministra Patricia Bullrich.
Cortocircuitos y tregua interna
La polémica en torno a los bienes del ladero presidencial desnudó nuevas grietas en el oficialismo. Si bien los plazos legales y formales de la administración pública estipulan que el vencimiento de las declaraciones juradas opera recién el 31 de julio, Bullrich intentó acelerar los relojes para obligar a Adorni a dar respuestas inmediatas, una jugada que en los despachos oficiales fue interpretada como un intento de la funcionaria por diferenciarse y ganar terreno dentro del ecosistema libertario.
No obstante, en las últimas horas la ministra de Seguridad optó por bajar el tono de la confrontación desde Mendoza, tras haber cumplido con su propia presentación patrimonial: “Démosle tiempo, dijo que la va a presentar el día 15. Es tema terminado, con decir las cosas una vez alcanza, su responsabilidad como funcionario es presentarla”, sentenció.
En paralelo, los recientes cruces mediáticos entre el asesor estrella Santiago Caputo y la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, terminaron funcionando de manera involuntaria como una pantalla de humo que logró desviar temporalmente la atención de los flashes sobre el jefe de Gabinete.
La pelota como distracción política
El factor clave de la estrategia de la Casa Rosada para sepultar los cuestionamientos políticos —entre los que también se incluye el malestar por la inclusión de Bettina Angeletti, esposa de Adorni, en la comitiva oficial que viajó a Nueva York en marzo pasado— tiene fecha de inicio: el 11 de junio.
Con el puntapié inicial del Mundial 2026 en Estados Unidos, México y Canadá, el Gobierno nacional confía ciegamente en que la fiebre mundialista monopolice la agenda de los medios de comunicación y reemplace las discusiones de la gestión. Sin embargo, en el entorno del Presidente saben que esta tregua social no será eterna y que la efectividad de la «distracción» estará ligada a la suerte y el desempeño de la Selección Argentina conducida por Lionel Scaloni.





