Tras meses de denuncias por gastos suntuosos que contrastan con el discurso oficial, el Jefe de Gabinete presentó una dimisión plagada de reproches hacia la «carnicería mediática», justo cuando la fiscalía avanza sobre sus inconsistencias patrimoniales.
Manuel Adorni ha decidido dar un paso al costado. Quien fuera la voz de la austeridad del Gobierno nacional ha presentado su renuncia indeclinable al cargo de Jefe de Gabinete de Ministros, en una extensa y emotiva carta dirigida al presidente Javier Milei. Sin embargo, detrás del tono de mártir familiar y de los encendidos dardos hacia el periodismo, la salida del funcionario se produce en el momento más crítico de su gestión: acorralado por una investigación judicial por presunto enriquecimiento ilícito y tras la filtración de una saga de llamativos consumos personales financiados bajo métodos poco ortodoxos.
En su misiva, Adorni argumenta haber sufrido «interminables ataques mediáticos» y operaciones que afectaron a su entorno íntimo. Catalogó las acusaciones como «mentiras» y «falsedades», mencionando desde supuestos contratos estatales de su esposa hasta versiones sobre «granjas cripto». «El ensañamiento tiene un límite y yo he descubierto el mío», sentenció, asegurando retirarse con la «consciencia tranquila» y justificando su salida en el «resguardo de sus afectos».
El peso de los datos frente a la narrativa del «ciudadano de a pie»
A pesar de que el exvocero se define en el texto como un «simple ciudadano» con una vida «ni más ni menos que la que tuve siempre», los expedientes judiciales y los registros comerciales sugieren una realidad bastante más confortable desde su llegada a la función pública en diciembre de 2023.
La hipótesis que maneja la Justicia apunta a que Adorni comenzó a vivir muy por encima del estándar compatible con su salario estatal, el cual rondaba los 3,5 millones de pesos. Los hallazgos más recientes exponen un frenesí consumista difícil de encuadrar en la narrativa oficial:
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Tecnología de lujo: En agosto pasado, Adorni adquirió un monitor gamer Samsung Odyssey Oled G8 4K por $2.184.999 y dos proyectores Epson Home Cinema 4K por $1.831.795 cada uno. El gasto total en tecnología lúdica superó los 5,8 millones de pesos en un solo mes, casi el doble de su sueldo neto.
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Excentricidades: A la lista se suma un flipper temático de Los Locos Addams, valuado en unos 8.000 dólares.
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El «método» de los intermediarios: El dato que más compromete la ética pública del exfuncionario es que estas compras —al igual que los recordados 8 millones de pesos destinados a sábanas de lujo y sommiers— se facturaron a nombre y con tarjetas de crédito de sus propios subordinados. El monitor gamer se compró con la tarjeta de Laura Daniela Schiuma (Directora General de Actividades Presidenciales), mientras que los proyectores quedaron registrados a nombre de Luis Enrique Aluju (entonces coordinador en la Dirección de Información Pública).
La Justicia acelera el paso
Más allá del descargo epistolar donde Adorni afirma que se va a dormir en «absoluta paz», los tiempos de la Justicia Federal no parecen acompañar su serenidad. El fiscal Gerardo Pollicita ordenó esta semana una batería de medidas de prueba que aceleraron el desenlace político.
La Dirección General de Asesoramiento Económico y Financiero (DAFI) ya trabaja en un informe detallado sobre la evolución patrimonial de Adorni y de su esposa, Bettina Angeletti. El requerimiento busca confirmar las evidentes inconsistencias entre los ingresos declarados y el nivel de gastos de la pareja. Asimismo, las solicitudes de información ya impactaron en billeteras virtuales como Lemon y Binance por operaciones con criptoactivos, en el country Indio Cuá por contratos de alquiler, y en la Agencia de Regulación y Control Aduanero (ARCA).
La renuncia, decorada con agradecimientos explícitos a «Javier y Karina», intenta encapsular la salida como un acto de protección familiar ante la «vieja política». No obstante, el trámite que le espera al exjefe de Gabinete en los tribunales de Comodoro Py dista mucho de ser el retiro «tranquilo y sereno» que describió en sus líneas de despedida.




