Bajo el lema de una «vocación desgastada», trabajadores de la educación realizaron una sentada frente al Colegio Deán Funes y Supervisión de Escuelas. Denuncian jornadas de 12 horas y la fuga de profesionales hacia otros sectores.
Un reclamo por recomposición salarial en Chubut ha mutado en una alerta por la salud mental y la calidad educativa. Este martes, docentes comodorenses trasladaron su protesta a las puertas del histórico colegio salesiano Deán Funes y a la sede de Supervisión de Escuelas, visibilizando un conflicto que combina salarios «por debajo de la línea de supervivencia» con una sobrecarga administrativa que asfixia al sector.
Vocación vs. Supervivencia
Patricio, docente de la institución y portavoz durante la jornada, describió un panorama desolador donde la crisis económica atraviesa directamente la puerta del aula. «La angustia es muy grande y, lamentablemente, esa angustia se traslada a los chicos», señaló en diálogo con Seta TV.
Según el testimonio de los manifestantes, el régimen actual obliga a los educadores a cumplir jornadas de entre 10 y 12 horas diarias para poder subsistir, sumando el tiempo de planificación y corrección fuera del horario escolar. «Es una locura que no se sostiene más. Estamos convencidos de que la educación es el futuro, pero hoy estamos agotados psicológica y emocionalmente», sentenció el profesor.
«Cuando ven el sueldo, huyen»
Uno de los puntos más críticos expuestos durante la sentada fue la creciente dificultad para cubrir vacantes, especialmente en áreas técnicas. La ecuación entre la alta exigencia pedagógica y la baja remuneración está alejando a los profesionales de la docencia.
«Alguien que viene a dar clases debe planificar y estar frente a alumnos. Cuando ven lo que van a cobrar, huyen. Prefieren trabajar en cualquier otra actividad antes que formar a los futuros profesionales de la sociedad», lamentó Patricio.
Burocracia: el muro entre el directivo y el alumno
La protesta también puso el foco en la pérdida del acompañamiento pedagógico. Los docentes denunciaron que el sistema ha priorizado la carga de datos por sobre la enseñanza:
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Antes: Los directivos observaban clases y apoyaban la mejora educativa.
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Ahora: Se encuentran «encerrados» cumpliendo tareas administrativas y burocráticas.
Un reclamo que unifica gestiones
Pese a la creencia popular de una diferencia marcada entre sectores, los trabajadores aclararon que en las escuelas de gestión privada los salarios son similares a los de la educación pública. En el caso del Deán Funes, recalcaron que la exigencia de contención emocional hacia los jóvenes es altísima, un «plus» humano que hoy se ve amenazado por la precariedad económica.
La jornada cerró con un pedido unánime a las autoridades provinciales: una recomposición salarial urgente que permita a los docentes volver a enfocarse exclusivamente en su rol educador, dejando atrás la lucha por la subsistencia básica.
Con información de ADNsur





