La justicia dictó penas de 9 y 7 años de prisión para Marta Caucamán y Juan José Ovejero. Durante ocho meses, mantuvieron cautivo a Adolfo Yancamil (74), a quien despojaron de sus bienes y sometieron a trabajos forzados y torturas.
En un fallo que marca un precedente sobre la protección de la ancianidad en contextos rurales, el juez penal Gustavo Daniel Castro sentenció este 12 de mayo a Marta Beatriz Caucamán y a su hijo, Juan José Ovejero, por el aberrante trato impartido contra Adolfo Yancamil, un hombre de 74 años que fue reducido a la servidumbre y despojado de toda dignidad humana.
La sentencia se conoce tras el veredicto unánime de un jurado popular, que halló a ambos culpables de reducción a la servidumbre en concurso con lesiones leves. El magistrado fue tajante en sus fundamentos: no se trató de un simple descuido, sino de una «verdadera cosificación de la víctima».
La trampa: del engaño al cautiverio
El calvario de Yancamil comenzó el 26 de diciembre de 2022 bajo la apariencia de un gesto solidario. Caucamán convenció al anciano de viajar a Esquel por supuestos problemas de salud; sin embargo, el objetivo era económico. Tras obligarlo a sacar un préstamo de $150.000 y sustraérselo, la mujer lo persuadió para que vendiera su casa.
Sin techo y sin ahorros, Yancamil fue trasladado al domicilio de los ahora condenados. Allí, la promesa de cuidado se transformó en una pesadilla de explotación.
Régimen de terror: hambre y pedregullo
Las pruebas presentadas en el juicio reconstruyeron un escenario de crueldad sistemática:
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Explotación laboral: El anciano era obligado a realizar tareas físicas agotadoras, como cortar leña y remover postes de madera bajo vigilancia.
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Castigos físicos: Ante cualquier muestra de cansancio o desobediencia, era forzado a permanecer arrodillado sobre pedregullo durante horas.
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Privación básica: Se le negaba sistemáticamente el acceso a comida y agua.
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Saqueo económico: La familia le robaba mensualmente su jubilación y hasta vendieron su vehículo (un Renault Megane) sin entregarle un solo peso.
El rescate de un «esqueleto viviente»
El 30 de agosto de 2023, la suerte de Yancamil cambió cuando un agente policial notó su alarmante deterioro físico en la vía pública. Al ser trasladado al hospital, el informe médico fue escalofriante: el hombre, de 1,45 metros de altura, pesaba apenas 40 kilos y presentaba un cuadro de deshidratación severa y múltiples golpes.
El fallo del Juez
Al momento de fijar los 9 años de cárcel para Caucamán y los 7 años para Ovejero, el Juez Castro rechazó aplicar las penas mínimas solicitadas por la defensa. El magistrado argumentó que la «extrema vulnerabilidad» de la víctima y la prolongación del sufrimiento exigían una sanción ejemplar.
Con esta resolución, la justicia de Chubut cierra uno de los capítulos más oscuros de la crónica policial de Paso de Indios, dejando claro que el abuso hacia los adultos mayores en situaciones de aislamiento no hallará impunidad.





