Pese a la resolución dictada por la Secretaría de Trabajo de Chubut por un plazo de 15 días, algunos sectores gremiales decidieron ignorar la orden y continuar con la medida de fuerza. Se evalúan sanciones para los dirigentes sindicales.
Una sorpresiva y tensa jornada se vivió este lunes en el ámbito educativo de la provincia. La Secretaría de Trabajo de Chubut dictó la conciliación obligatoria frente al paro de 72 horas que había sido impulsado por la Asociación Trabajadores del Estado (ATE) el pasado domingo 31 de mayo. Sin embargo, la tregua legal no alcanzó para frenar por completo el conflicto: un sector de los estatales decidió no acatar la orden, dejando a cientos de alumnos sin clases.
La resolución de la cartera laboral provincial comenzó a regir desde las cero horas de este lunes, fijando un período de 15 días hábiles para congelar el conflicto e instando de forma directa al sindicato a «abstenerse de llevar a cabo la medida». El objetivo del gobierno era abrir una ventana de negociación pacífica a través de audiencias de conciliación para alcanzar «puntos de entendimiento». Sin embargo, algunos sectores gremiales hicieron caso omiso a la notificación oficial.
Aulas vacías y familias sorprendidas
La desobediencia gremial impactó de lleno en las familias chubutenses. Para sorpresa de cientos de estudiantes, se registraron casos excepcionales de establecimientos educativos en las ciudades de Comodoro Rivadavia y Trelew que amanecieron completamente vacíos, sin la presencia del personal auxiliar. Ante la falta de condiciones mínimas de higiene y asistencia, las autoridades de dichos edificios se vieron obligadas a suspender las clases programadas para el inicio de la semana.
Régimen de sanciones en puerta
La continuidad de la medida de fuerza, en abierto desafío a una disposición oficial dictada por la autoridad de aplicación, no pasará inadvertida. Al permanecer plenamente vigente la conciliación obligatoria, el incumplimiento por parte de las facciones disidentes de ATE implicaría la inminente aplicación de sanciones a los dirigentes gremiales responsables de no haber acatado la ley.
Mientras el gobierno provincial busca encauzar el diálogo en la mesa de negociación, el descontento de los padres crece en las escuelas afectadas por una interna que volvió a dejar a los chicos como principales rehenes de la disputa.




