Un grave episodio de violencia entre pares ha puesto en alerta a las autoridades de Santa Cruz. Una adolescente de 14 años denunció haber sido víctima de una violenta emboscada en una vivienda a la que asistió para reunirse con quienes consideraba sus amigas. El caso, que ya se encuentra en sede judicial, ha reabierto el debate sobre la protección integral de la niñez y la adolescencia en la provincia.
Relato de una noche de terror
Según la denuncia radicada el pasado 7 de febrero, la joven llegó a una casa del barrio Che Guevara alrededor de las 22:00 horas. Allí, tres adolescentes de 12, 15 y 16 años comenzaron a agredirla físicamente. La víctima relató que fue encerrada en una habitación donde recibió patadas y golpes de puño, incluso con un cargador de teléfono.
Los detalles aportados a la causa describen actos de extrema crueldad: la joven aseguró haber sido quemada con un cigarrillo y obligada a ingerir agua del inodoro. «Gracias a Dios salí con vida», expresó la víctima más tarde en sus redes sociales, donde pidió ayuda para visibilizar lo ocurrido. Según la ampliación de la denuncia, adultos —incluida la madre de una de las agresoras— se encontraban en el lugar al momento del ataque.
La madre de la adolescente recibió un llamado de alerta durante la madrugada y localizó a su hija caminando en estado de shock cerca de la Plaza San Martín. Un certificado médico constató inflamación en la zona frontal, la nariz y los brazos, calificando las lesiones como leves desde lo físico, aunque el impacto emocional es devastador. La mujer describió que su hija padece sobresaltos constantes y una profunda sensación de inseguridad.
El caso quedó bajo la órbita del Juzgado Penal Juvenil de Río Gallegos, mientras que la Comisaría Segunda instruye las actuaciones bajo la carátula de «Lesiones leves y amenazas». La Justicia ya identificó a un hombre, testigo de los hechos, y ordenó las diligencias correspondientes para determinar las responsabilidades de los adultos presentes.
Desde los organismos de niñez recuerdan que, al estar involucradas personas menores de edad, se debe priorizar la restitución de derechos y evitar la estigmatización. La propia víctima instó a otras jóvenes a «cuidarse y fijarse en las amistades».
Canales de ayuda:
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Línea 102: Gratuita y confidencial para atención de niñas, niños y adolescentes.
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Línea 137: Para casos de violencia familiar.
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Emergencias: 911.





