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Del aplauso a los hombros de la gente: La inolvidable postal que dejó el triunfo de San Marón en Palermo

Norman Catto, genetista de 82 años, fue retirado en andas tras la consagración. La familia Celm suma tres generaciones dedicadas al campo y dos décadas de fuerte inversión en selección genética.

 

La consagración de San Marón en la pista central de La Rural no solo representó un hito técnico, sino que dejó una de las postales más emotivas de la Exposición Rural de Palermo. Tras anunciarse el veredicto del jurado, las tribunas del recinto ovacionaron a Norman Catto, el reconocido genetista escocés de 82 años apodado en el ambiente agropecuario como «el señor vaca», quien se desempeña como asesor genético de la cabaña desde hace 15 años.

Juan Gabriel, productor ganadero e integrante del equipo de Cabaña San Marón junto a su esposa Lucía y su familia, revivió con emoción el momento en que Catto fue levantado en hombros por los presentes en el centro de la pista:

«Ayer salió en andas de la pista uno de Palermo, con la tribuna cayéndose y aplaudiéndolo. Una sensación absolutamente inédita la que se vivió. Ver a un tipo en andas en la pista uno con 82 años es porque hay que reconocerlo.»

Este logro es el resultado de un largo recorrido familiar y empresarial. La vinculación de la familia Celm con la ganadería se remonta a más de 100 años atrás, iniciada por el abuelo de Juan Gabriel. Asimismo, hace 20 años —momento en que Juan Gabriel y su esposa Lucía asumieron la gestión directa del campo— el establecimiento profundizó su programa de inversión y selección genética en Sarmiento.

Durante la entrevista radial, al ser consultado por el periodista Ricardo Murcia sobre los plazos y costos que demanda la obtención de un animal de estas características, Juan Gabriel remarcó que el proceso implica años de trabajo y un descarte biológico considerable:

«El animal tenés que preñar la vaca, nueve meses para adelante. Después el toro lo tenés que criar otro año más, y para ir a Palermo otro año más. O sea que tenés, por lo menos desde que iniciaste tu proyecto, cuatro años para que el toro esté disponible. Y como esto es biología y no matemática, por ahí hacés 10 cruzamientos iguales y no te sale ninguno. El mayor costo de una cabaña es la cantidad de animales que dejás en el camino: de 10 animales llega uno, pero te costó hacer los 10.»

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