Tras más de tres meses de internación en el Sanatorio La Española, el tripulante recibió el alta médica. El personal de la institución no solo logró su recuperación, sino que se convirtió en su familia temporal, rompiendo barreras idiomáticas y culturales.
COMODORO RIVADAVIA.– Lo que comenzó como un dramático operativo de rescate en pleno Atlántico Sur, terminó esta semana con un emotivo aplauso de despedida en los pasillos del Sanatorio La Española. Luas Adianus, un tripulante indonesio de 49 años, recibió el alta médica tras permanecer más de tres meses internado a causa de un Accidente Cerebrovascular (ACV) sufrido mientras navegaba en alta mar.
El desafío, que movilizó tanto a las fuerzas de seguridad como a la comunidad médica local, comenzó hace poco más de noventa días cuando la Prefectura Naval Argentina debió evacuar de urgencia al marinero debido a la gravedad de su cuadro. Luas ingresó a la institución médica de Comodoro Rivadavia con un diagnóstico complejo, completamente solo, a miles de kilómetros de su hogar y sin hablar una palabra de español.
Más allá de la medicina: el cuidado como lenguaje universal
Desde el sanatorio destacaron que el caso requirió un compromiso que excedió lo estrictamente clínico. Tanto la Alta Dirección como los médicos, enfermeros, cuidadores de la Unidad de Terapia Intensiva (UTI) y el personal administrativo debieron diseñar una estrategia no solo para sanarlo, sino para contenerlo emocionalmente.
«Llegó lejos de su país y sin hablar nuestro idioma, pero en salud, el lenguaje universal es el cuidado. Nos convertimos en su familia temporal», señalaron desde la institución.
Para hacer frente al aislamiento y a la barrera idiomática, el equipo de salud implementó diversas acciones para humanizar su estadía:
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Conexión familiar: Se logró localizar a sus allegados en Indonesia para que Luas pudiera mantener contacto diario a través de videollamadas.
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Contención diaria: Le decoraron la habitación para hacerla más cálida durante su prolongada internación.
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Festejos: El tripulante sopló las velitas y celebró su cumpleaños con una torta preparada por el personal.
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El arraigo: Como recuerdo de su paso por la Patagonia argentina, se llevó de regalo la camiseta de la Selección Nacional.
El viaje de regreso
El momento más esperado llegó el pasado miércoles con el alta médica definitiva. Sin embargo, el operativo de cuidado no terminó en la puerta del sanatorio. Para garantizar su seguridad, una médica y una enfermera de la UTI lo acompañaron en un vuelo hacia Buenos Aires.
Allí, Luas fue entregado a las autoridades y responsables que se encargarán de coordinar los vuelos internacionales que lo llevarán, finalmente, de regreso con su familia en Indonesia.
«Historias como esta nos recuerdan el verdadero valor de nuestra vocación. En La Española no solo curamos, también abrazamos y acompañamos», concluyeron desde el sanatorio, despidiendo con orgullo al paciente que unió a dos culturas a través de la solidaridad médica.





