El juicio político contra Hugo Sánchez, jefe de la Asesoría de Familia de Esquel, sumó este viernes una nueva jornada marcada por testimonios de fuerte impacto. Tres abogadas que trabajaron bajo su conducción describieron un ambiente laboral atravesado por insultos, amenazas, hostigamiento y episodios de violencia física.
Las declaraciones fueron brindadas ante el Tribunal de Enjuiciamiento, que lleva adelante el jury contra el funcionario judicial.
«Todo lo que hacíamos estaba mal»
Una de las testigos fue Cecilia Vallejos, actualmente jueza contencioso administrativa, quien recordó un episodio ocurrido el 4 de noviembre de 2024, cuando escuchó una fuerte discusión entre Sánchez y la entonces abogada adjunta Paula Epifane.
Según relató, minutos después encontró a su compañera llorando y profundamente angustiada tras haber sido insultada por el funcionario.
«Se había sentido agredida y parecía que todo lo que decía estaba mal», declaró Vallejos, quien explicó que decidió acompañarla especialmente porque sabía que cursaba un embarazo.
La magistrada también sostuvo que el trato hacia las mujeres era diferente al que recibían los hombres dentro de la oficina.
«Su forma de valorar era peyorativa y creía que las mujeres no llegaban por mérito propio, sino por ser amigas o amantes de alguien», aseguró.
Además, afirmó que Sánchez acostumbraba a delegar tareas domésticas, como preparar café, únicamente a las empleadas mujeres.
Denuncias de agresiones y amenazas
Otra de las testigos fue la defensora pública Gilda Saunders, quien describió a Sánchez como un jefe «descalificativo, agresivo e intimidante».
Durante su declaración relató un episodio en el que, tras una discusión, el funcionario la tomó del cabello. «Jamás imaginé que pudiera hacer algo así. Me dejó completamente paralizada», expresó.
También aseguró haber recibido amenazas directas. «Me dijo: ‘Te voy a tirar una biblioteca encima y te voy a cagar matando’«, recordó.
Saunders afirmó que el funcionario buscaba dividir al equipo de trabajo y presionaba a quienes habían realizado denuncias para influir sobre sus futuras declaraciones.
«Creía que éramos unas pelotudas que no sabíamos hacer nada. Ese trato nunca lo tenía con los hombres», sostuvo.
«Ni a los presos les escuché ese lenguaje»
La tercera testigo fue Romina Azzolini, quien recordó que la llegada de Sánchez había despertado expectativas positivas, aunque aseguró que rápidamente el clima laboral cambió.
«Era muy ordinario y vulgar. Tenía un lenguaje que no les escuché ni siquiera a los presos», declaró.
Entre otros episodios, contó que en una oportunidad el funcionario le dijo: «Te voy a hacer tragar la manzana por el culo», mientras que en otra discusión se abalanzó sobre su escritorio.
«Todavía recuerdo el olor a tabaco y la expresión de furia de su cara. Estuvo a un paso de pegarme», manifestó entre lágrimas.
Azzolini explicó que, tras denunciarlo, comenzó a ser desplazada de sus funciones hasta que finalmente fue trasladada al fuero penal, situación que, según afirmó, frustró su desarrollo profesional.
El juicio continuará la próxima semana
Las tres profesionales coincidieron en describir un ambiente de trabajo marcado por el miedo, el hostigamiento y la desvalorización hacia las mujeres.
El proceso contra Hugo Sánchez continuará el próximo lunes, cuando está prevista la declaración de los 17 testigos propuestos por la defensa del funcionario.






