Una grave denuncia por bullying y maltrato institucional sacude a una escuela de la zona norte de Comodoro Rivadavia. Sofía, madre de un alumno de cuarto grado, decidió romper el silencio tras años de reclamos infructuosos, exponiendo una situación de violencia que incluye golpes, humillaciones y los denominados «bautismos» (peleas organizadas entre alumnos) en los recreos.
La mujer sostiene que la situación es insostenible y que el video difundido recientemente por su familia fue el último recurso ante la inacción de las autoridades. «No es una situación aislada; así como le pasa a mi hijo, le pasa a muchos niños más» aseguró, subrayando que el problema afecta a diversos cursos e incluso a exalumnos de la institución.
Falta de intervención y «doble denuncia»
El reclamo de Sofía no se limita al acoso entre pares. La madre radicó el pasado viernes 13 de marzo una doble denuncia ante Supervisión de Escuelas, apuntando también contra docentes y talleristas por presuntos malos tratos y por omitir su deber de intervención.
«Son todos cómplices, desde la persona que está mirando y no reacciona», sentenció. Según su relato, desde la escuela intentaron instalar la idea de que el niño era el «problema» por no saber interactuar, exigiéndole pericias psicológicas y diagnósticos de discapacidad que el menor no posee. «¿Cómo pueden interactuar con sus pares si son las personas que lo están agrediendo?», cuestionó la mujer.
El reclamo por soluciones estructurales
Tras la viralización del caso, el 16 de marzo se registró la intervención de supervisores y equipos directivos, junto con la promesa de talleres de la Policía Comunitaria. Sin embargo, para las familias afectadas, estas medidas son insuficientes y llegan tarde.
Sofía enfatiza que la solución no es cambiar al niño de colegio, sino resolver el conflicto de raíz:
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Zonas liberadas: Denuncia que el patio carece de supervisión efectiva, permitiendo agresiones físicas por la espalda y rituales violentos.
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Proyectos cajoneados: Reclama la aprobación de proyectos de psicología social presentados a principio de año que aún no fueron ejecutados.
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Responsabilidad compartida: Hizo un llamado a los demás padres para no «hacer la vista gorda» y trabajar en conjunto, independientemente de la conducta que los niños muestren en sus hogares.
La comunidad de padres se encuentra en estado de alerta, exigiendo que la institución deje de postergar las soluciones bajo la promesa de «vamos a trabajarlo», una respuesta que, según denuncian, vienen escuchando sin resultados desde hace años.
Fuente: ADN Sur





