Un equipo médico de Montero realizó una histórica cirugía de alta complejidad que libera a un paciente de 48 años tras un lustro de inmovilidad. La intervención abre una nueva esperanza para su vida.
Para James Romero, los últimos cinco años no se midieron en días ni en meses, sino en el peso aplastante del inmovilismo. A sus 48 años, este hombre vio cómo su mundo se reducía a los límites de una cama debido a una enorme masa que crecía sin control en su muslo derecho. Hoy, tras una hazaña médica que parece sacada de una película, vuelve a ver la luz al final del túnel.
En una compleja intervención quirúrgica, un equipo multidisciplinario del Hospital de Tercer Nivel Montero, en Bolivia, logró extirpar con éxito un tumor de más de 40 kilogramos de tejido. La masa —equivalente al peso promedio de un niño de doce años— no solo deformaba por completo su extremidad, sino que, combinada con una obesidad severa, le había arrebatado de golpe su autonomía y la capacidad de dar un solo paso.
Una carrera contra el reloj en el quirófano
El reloj marcaba las 8:50 de la mañana del miércoles cuando James ingresó al quirófano. Tras un largo periplo por diversos centros de salud donde no encontraba una solución a su caso, el Hospital de Montero asumió el reto a través del Sistema Único de Salud (SUS).
Poco después de las 11:00, los cirujanos dieron el veredicto más esperado: la primera y crucial etapa del procedimiento había concluido sin complicaciones.
«El paciente presentaba una lipodistrofia gigante, una condición caracterizada por una acumulación y distribución anormal y masiva de tejido adiposo bajo la piel que deformaba totalmente el muslo e imposibilitaba la locomoción», detalló el cirujano oncólogo Yadier Rodríguez, líder de la operación.
El primer paso de una nueva vida
El tejido extraído fue remitido de inmediato al Servicio de Patología, donde se realizarán los análisis correspondientes para determinar las características exactas de la masa.
Aunque la extirpación marca el fin de una pesadilla de media década, los médicos enfatizan que este es apenas el primer gran paso de un tratamiento integral. Ahora, James comenzará una intensa fase de rehabilitación física destinada a devolverle la fuerza a sus piernas, con la mirada puesta en un único y valioso objetivo: volver a ponerse de pie y caminar por sus propios medios.





