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Cerro Chenque: un problema que sigue pendiente

Hoy, viernes 25 de agosto, se produjo un desnivel en la ladera del Cerro Chenque, cera del cenotafio. Un problema que sigue latente, y recordamos lo que pasó en 1995.

El 12 de febrero de 1995 a las 4 de la madrugada el Cerro Chenque colapsó, y cortó la circulación de la ruta nacional N°3. La ciudad estuvo incomunicada por varios meses y la circulación restringida a falta de caminos alternativos adecuados.

En la madrugada del 12 de febrero de 1995, se produjo una “reactivación de un antiguo deslizamiento”, lo que provocó el desprendimiento de una gran roca que cayó a la mitad de la ruta logrando que se partiera el asfalto. La ruta nacional N°3, única arteria asfaltada que comunicaba los barrios de zona norte con la zona céntrica de Comodoro, estuvo cortada por varios meses, complicando la circulación de vehículos y tránsito pesado.

En ese entonces, se hizo una habilitación provisoria con una obra, pero esa obra demandó varios meses y durante ese tiempo el tránsito estuvo entrecortado y restringido a una mano. El camino del Centenario era de ripio y no existía el Roque González, con lo cual trasladarse en vehículo de una zona a otra implicaba varias horas de viaje. El tránsito pesado circulaba por un camino alternativo enripiado que conecta con la ruta 26 y localmente había un desvío principal que iba por barrio Saavedra.

Sobre el temporal de 2017

Por causa del derrumbe de 1995, empezó el proyecto de aterrazamiento del cerro, que consiste en extraer tierra en forma de 17 escalones, creando así un sistema de zanjas de drenaje para evitar la erosión y encauzar las corrientes de aguas que se generan con las lluvias y que terminan desplazándose en forma de lodo hacia el casco céntrico de la ciudad.

El temporal de 2017 agregó un elemento más de gravedad a su estado. Sobre el faldeo sur funcionó adecuadamente el sistema de drenaje porque las aguas se encauzaron bien, pero hubo una consecuencia que fue la erosión de esos sistemas de drenaje que todavía no estaban protegidos, la obra quedó inconclusa en la parte inferior del talud. Sí funcionó la baja caída de agua y barro sobre la ciudad. En cambio, el faldeo este (ubicado de cara al mar) no tenía ningún acondicionamiento para ese drenaje, la alcantarilla se tapó, lo que provocó que el fango se extendiera sobre la ruta.

A 28 años de este hecho histórico que conmocionó a la ciudad, aún sigue pendiente una solución de fondo.

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