Tras una ola sin precedentes de cancelaciones, reprogramaciones y problemas judiciales, los principales buscadores y operadores del país optaron por retirar a la aerolínea low cost de sus ofertas para evitar «cargarse un problema».
La paciencia del sector turístico llegó a su límite. En un movimiento sin precedentes dentro del mercado aeronáutico local, las agencias de viajes de todo el país tomaron la firme decisión de retirar de sus catálogos los pasajes de la aerolínea low cost Flybondi. La medida, motivada por una preocupante falta de previsibilidad y un historial crítico de cancelaciones, deja a la compañía en una posición sumamente delicada frente a los consumidores.
Lo que comenzó como una medida cautelar de pequeñas y medianas agencias independientes escaló rápidamente hasta alcanzar a los gigantes del comercio electrónico. Grandes plataformas como Despegar y Almundo ya no muestran los vuelos de la compañía en sus motores de búsqueda. Aunque desde el sector aclaran que la suspensión podría ser temporal si la operatividad se normaliza, por ahora prefieren resguardar su reputación.
La justificación desde el sector comercial es contundente. Saúl Cruz, titular de la agencia Cuyunco, resumió el sentir generalizado de los operadores:
“En vez de dar un servicio a un cliente, nos estábamos cargando un problema”.
La paradoja oficial y los números de la crisis
La postura de las agencias contrasta de manera drástica con las decisiones normativas. La Administración Nacional de Aviación Civil (ANAC) autorizó recientemente a Flybondi a continuar comercializando boletos tras haberle aprobado un plan de acción formal. Sin embargo, el aval gubernamental no fue suficiente para devolver la confianza al mercado privado.
Los datos respaldan la drástica determinación comercial. La operatividad de la aerolínea atravesó un colapso severo durante los últimos meses:
Colapso en rutas internacionales: Durante el mes de julio, Flybondi canceló el 79% de sus vuelos con destino o Simplificación desde Brasil.
Líder en cancelaciones: En el primer semestre del año, la compañía concentró casi tres cuartas partes del total de vuelos cancelados en toda la Argentina.
Por si la parálisis operativa fuera poco, el frente financiero de la compañía suma un nivel crítico de tensión. La Justicia ordenó recientemente el embargo de sus cuentas bancarias por una cifra cercana a los $1.500 millones de pesos debido a deudas acumuladas con el fisco.
Por el momento, los usuarios que deseen adquirir pasajes de la empresa solo pueden hacerlo de forma directa a través de sus canales propios, mientras las agencias aguardan señales concretas de estabilidad antes de volver a poner la marca en sus vitrinas.





