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CAME rechazó el plan tributario del FMI y pidió eliminar impuestos que frenan la producción

La Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) manifestó su rechazo a las recientes propuestas de reforma tributaria impulsadas por el Fondo Monetario Internacional (FMI) y sostuvo que los cambios que necesita la Argentina deben apuntar a aliviar la presión impositiva sobre la producción y las pequeñas y medianas empresas, en lugar de incrementar la carga sobre trabajadores y consumidores.

A través de un comunicado, la entidad empresaria criticó las recomendaciones difundidas por el organismo internacional el pasado 26 de mayo, que incluyen una ampliación de la base del Impuesto a las Ganancias para trabajadores en relación de dependencia, la incorporación de bienes y servicios actualmente exentos al IVA y modificaciones en el régimen de Monotributo.

Para CAME, estas iniciativas tienen un impacto directo sobre los sectores de ingresos medios y bajos, además de encarecer la formalización de pequeños contribuyentes y trabajadores independientes.

«La reforma tributaria que Argentina necesita no es la que pide el FMI», sostuvo la entidad al expresar su desacuerdo con el diagnóstico realizado por el organismo internacional.

Críticas al enfoque del FMI

Según la organización que representa a las PyMEs, las propuestas del Fondo dejan de lado uno de los principales problemas que enfrentan las empresas argentinas: la elevada carga tributaria provincial y municipal.

En ese sentido, advirtió que impuestos como Ingresos Brutos y diversas tasas municipales generan distorsiones que afectan la competitividad, desalientan la inversión y encarecen la actividad económica.

Por ello, la entidad propuso avanzar en un nuevo consenso fiscal que involucre al Gobierno nacional, las provincias y los municipios para discutir una reforma estructural del esquema tributario subnacional.

El foco en Ingresos Brutos

CAME sostuvo que el principal problema del sistema impositivo argentino radica en la superposición de gravámenes provinciales y municipales que, en conjunto, pueden representar entre el 2% y el 6% de la facturación bruta de una empresa, independientemente de su rentabilidad.

La entidad señaló especialmente al Impuesto sobre los Ingresos Brutos por su carácter acumulativo, ya que se aplica en cada etapa de la cadena de producción y comercialización, incrementando los costos finales de bienes y servicios.

Además, cuestionó los regímenes de retención y percepción aplicados por distintas jurisdicciones, argumentando que muchas veces las empresas terminan pagando montos superiores a los que efectivamente deberían tributar.

Según explicó, este mecanismo genera saldos a favor que los contribuyentes tienen dificultades para recuperar o compensar, afectando su liquidez y capacidad financiera.

Pedido de una reforma integral

Desde la entidad remarcaron que cualquier discusión sobre cambios tributarios debería contemplar la eliminación de impuestos considerados distorsivos y la simplificación del sistema fiscal para favorecer la inversión, la producción y la generación de empleo formal.

En ese marco, insistieron en que ampliar la carga sobre salarios, consumo y pequeños contribuyentes no resolverá los problemas estructurales de la economía argentina.

La posición de CAME se suma al debate abierto en torno a las recomendaciones del FMI y vuelve a poner sobre la mesa la discusión sobre cómo avanzar hacia un sistema tributario más eficiente, equitativo y favorable para el desarrollo de las pequeñas y medianas empresas.

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