En una movida contundente para proteger la salud pública, la ANMAT (Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica) sacudió al sector farmacéutico este martes al publicar las disposiciones 10 y 13/2026 en el Boletín Oficial. Bajo la firma de su titular, Luis Fontana, el ente prohibió la venta de diversos productos y canceló licencias operativas tras detectar fallas de seguridad alarmantes.
Golpe a un laboratorio: El caso Spedrog Caillon
El primer gran golpe de la fiscalización cayó sobre el laboratorio Spedrog Caillon S.A.I.C. La ANMAT decidió dar de baja su habilitación de forma definitiva. ¿El motivo? Una falta gravísima: la empresa operaba sin una dirección técnica designada, un requisito legal innegociable para garantizar la seguridad de los medicamentos producidos, importados o exportados.
Como efecto dominó, esta medida provocó la cancelación de nueve certificados de especialidades medicinales que la firma tenía inscriptos, dejando sus productos sin ninguna vigencia legal en el país.
Medicamentos prohibidos y retiro del mercado
En paralelo, el organismo ordenó la prohibición total en todo el país de todos los lotes de medicamentos de la firma P. L. Rivero y Cía. S.A. que fueron fabricados en las instalaciones de Laboratorios Solkotal S.A.
La medida no solo frena la venta, sino que exige a la empresa el recupero inmediato de las unidades que ya estén en circulación. Cabe recordar que esta planta ya estaba bajo la lupa: en agosto de 2025 había sido sancionada por fabricar ampollas y sueros con fallas de calidad.
Una denuncia que destapó la olla
La investigación se inició de la manera menos esperada: un centro de salud realizó una consulta sobre un medicamento inyectable. Al tirar del hilo, los inspectores del Instituto Nacional de Medicamentos descubrieron que:
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No existía autorización vigente para que las empresas tercerizaran la elaboración de estos fármacos.
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Se detectaron incumplimientos críticos en los procesos que representan un peligro directo para los pacientes.
Con esta decisión, la ANMAT reafirma su postura de «tolerancia cero» ante irregularidades que pongan en jaque la seguridad sanitaria de los argentinos.





