Leyre, de tan solo 16 meses, falleció tras agonizar dos meses en la UCI con quemaduras en el 60% de su cuerpo. La madre y la abuela apuntan contra la expareja de la progenitora: «Dice que fue un accidente, pero el grifo estaba al máximo de agua caliente y la niña se quemó hasta las córneas».
Un caso de extrema crueldad conmociona a la comunidad de Sevilla, España. La Policía Nacional investiga la muerte de Leyre, una bebé de 16 meses que falleció el pasado viernes tras pasar dos meses internada en estado crítico en la Unidad de Cuidados Invisivos (UCI) del Hospital Virgen del Rocío. La pequeña presentaba quemaduras de tercer grado en aproximadamente el 60% de su cuerpo, provocadas presuntamente por la expareja de su madre mientras la bañaba.
El trágico episodio ocurrió en la localidad sevillana de Bormujos. Según la investigación, el sospechoso se encontraba duchando a la menor cuando la progenitora advirtió que su hija presentaba heridas de gravedad en la piel. A pesar de que la menor ingresó de urgencia y tuvo que ser de ahí en más intervenida quirúrgicamente en seis oportunidades, las severas lesiones —que llegaron a comprometer incluso sus córneas— resultaron fatales.
Desde el momento del ingreso hospitalario, el equipo médico activó de inmediato el protocolo alertando a las fuerzas policiales, debido a que el cuadro de la menor levantó sospechas instantáneas de que no se trataba de un hecho de orden fortuito.
«No puede ser un accidente»
Aunque el presunto autor declaró ante las autoridades que todo se debió a un accidente doméstico, la familia de la víctima rechaza de forma tajante esa versión. En declaraciones a los medios de comunicación, Andrea Burdalo, madre de la bebé, y su abogado, Agustín Fernández, aseguraron que «todos los indicios apuntan a que fue intencionado».
La defensa de la familia sostiene que la teoría del accidente carece de sustento físico y médico:
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Extensión de las heridas: Si el agua hubiese salido muy caliente por error, la niña se habría quemado solo una parte del cuerpo al reaccionar, pero la menor resultó afectada de forma integral.
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El sospechoso ileso: Los familiares argumentan que, de haber sido un imprevisto con el grifo, el hombre también habría sufrido quemaduras al intentar asistir o retirar a la menor, algo que no ocurrió.
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La imposibilidad de la víctima: Yolanda, abuela de Leyre, detalló que cuando llegó al lugar el grifo estaba completamente posicionado hacia el agua caliente. «Mi niña no podía abrir el grifo, era un bebé, y además es un plato de ducha, no una bañera donde pueda sumergirse sola», advirtió con dolor.
En España, una mujer denunció que le pidió a su marido que bañara a su beba de 14 meses, pero él la mató con agua caliente. pic.twitter.com/cnqCvwp8OZ
— MDZ Online (@mdzol) June 3, 2026
Una relación marcada por los celos
Andrea confesó públicamente que, si bien sabía que su expareja tenía un perfil «muy celoso», jamás imaginó que pudiera descargar esa violencia contra su hija. Además, desmintió la coartada del acusado, quien alegó que los comandos de la ducha estaban invertidos: «Él dice que el grifo estaba cambiado y no era así, la ha bañado muchísimas veces en ese lugar».
A pesar de la gravedad del desenlace y de las denuncias de la familia, hasta el momento la Justicia no ha dictado medidas cautelares ni de detención contra el presunto autor de los hechos. La Policía Nacional mantiene abierta la investigación a la espera de peritajes clave que permitan esclarecer el accionar del sospechoso, mientras una familia destrozada exige que el responsable pague por arrebatarle la vida a la pequeña Leyre.




