La industria frigorífica argentina atraviesa uno de los momentos más críticos de las últimas décadas. Durante el primer bimestre de 2026, la actividad registró niveles de faena entre los más bajos de los últimos 47 años, reflejando una fuerte retracción del sector.
Este escenario es consecuencia de una combinación de factores climáticos extremos —sequías e inundaciones registradas entre 2021 y 2025— que provocaron una liquidación anticipada del ganado y una significativa reducción del stock de madres. Como resultado, la oferta de hacienda cayó y el precio del animal en pie alcanzó su valor más alto en los últimos 15 años.
Uno de los datos más preocupantes es la alta participación de hembras en la faena, que llegó al 48%. Este indicador enciende señales de alerta, ya que compromete la capacidad de recuperación del rodeo a futuro.
En términos productivos, la caída fue marcada: la producción total de carne descendió un 9,1% en comparación interanual. Sin embargo, el impacto más fuerte se sintió en el mercado interno, donde el consumo per cápita bajó a 47,3 kilos anuales, lo que representa una caída del 13,8% frente al año anterior, en gran parte debido al aumento sostenido de precios en góndola.
En contraste, el frente externo mostró signos positivos. Las exportaciones crecieron tanto en volumen como en ingresos, con un aumento del 47,6% en divisas. Este desempeño se explicó por una suba del 30% en el precio internacional de la carne y una mayor demanda de mercados como Estados Unidos e Israel, que lograron compensar la menor participación de China.
La menor disponibilidad de hacienda también tuvo un fuerte impacto en la inflación. En febrero, el rubro carnes y derivados registró aumentos superiores al 7% mensual. Entre los cortes más afectados se destacan la paleta, el cuadril y la nalga. A su vez, el pollo entero evidenció incrementos aún más acelerados, consolidando una tendencia alcista en las proteínas de consumo masivo.
El panorama plantea desafíos tanto para la producción como para el consumo, en un contexto donde la recuperación del stock ganadero será clave para estabilizar el mercado en los próximos años.





