En la madrugada del 22 de agosto de 1972, dieciséis presos políticos fueron fusilados en la Base Aeronaval Almirante Zar tras haberse rendido pacíficamente. Las historias de las víctimas, la verdad revelada por tres sobrevivientes y el largo camino hacia la condena por crímenes de lesa humanidad.
La fuga frustrada y una promesa rota
El operativo original buscaba la evasión de 25 militantes (pertenecientes al PRT-ERP, FAR y Montoneros) desde el penal de Rawson hacia Chile. Sin embargo, la logística falló y solo seis lograron abordar el avión en el aeropuerto de Trelew. Los 19 restantes llegaron cuando la aeronave ya había partido.
Al verse acorralados, el grupo convocó a una conferencia de prensa y depuso las armas ante autoridades militares, abogados y periodistas. El acuerdo fue claro: se garantizaba su seguridad y su pronto retorno a la cárcel de Rawson. Pero el compromiso fue violado casi de inmediato y los detenidos fueron trasladados en calidad de rehenes a la Base Aeronaval Almirante Zar.
La masacre del 22 de agosto
Una semana después de la rendición, el horror se desató. Los prisioneros fueron sacados de sus celdas durante la madrugada y acribillados sin piedad. La dictadura de Alejandro Lanusse intentó encubrir el fusilamiento argumentando un supuesto «intento de fuga».
El saldo fue devastador: 16 jóvenes asesinados. Eran estudiantes, obreros y profesionales de entre 20 y 36 años. Entre las víctimas se encontraba Ana María Villarreal, quien fue ejecutada estando embarazada.
Los testigos que desarmaron la mentira
Milagrosamente, tres militantes lograron sobrevivir al ataque tras quedar gravemente heridos y ser trasladados al hospital de Puerto Belgrano:
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Alberto Miguel Camps (FAR)
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María Antonia Berger (FAR/Montoneros)
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Ricardo René Haidar (Montoneros)
Sus testimonios fueron la pieza fundamental para desmontar la versión oficial de los militares y exponer ante el país entero el fusilamiento a sangre fría.
Sin embargo, el aparato del terrorismo de Estado terminó por alcanzarlos años después. Camps fue asesinado durante un operativo en 1977, mientras que Berger (1979) y Haidar (1982) fueron secuestrados y aún hoy permanecen desaparecidos.
Memoria y un fallo histórico
Los rostros de los 19 jóvenes de Trelew hoy se preservan a través del Archivo Nacional de la Memoria. La impunidad reinó durante décadas, hasta que en octubre de 2012 el Tribunal Oral Federal de Comodoro Rivadavia condenó a prisión perpetua a tres de los exmarinos responsables, calificando los fusilamientos como delitos de lesa humanidad.





