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A 10 años de Ni Una Menos: en Chubut, 38 mujeres fueron víctimas de femicidio y el 95% de los agresores pertenecía a su entorno cercano

En el marco de un nuevo aniversario del movimiento Ni Una Menos, la Oficina de la Mujer del Superior Tribunal de Justicia de Chubut difundió un informe que expone una realidad alarmante: desde 2013 hasta 2025 se registraron 38 femicidios en la provincia y en el 95% de los casos los autores eran personas del círculo cercano de las víctimas.

Los datos fueron elaborados por el Observatorio de Violencia de Género de la Oficina de la Mujer y forman parte del aporte que realiza Chubut al Registro Nacional de Femicidios de la Corte Suprema de Justicia de la Nación. El objetivo es visibilizar las características de estos crímenes y aportar evidencia para fortalecer las políticas de prevención, sanción y erradicación de la violencia contra las mujeres.

El informe pone el foco en quiénes eran las víctimas. «Tenían sueños y proyectos», señala el documento, al describir que entre las mujeres asesinadas había amas de casa, empresarias, estudiantes, trabajadoras de la salud, la educación y el comercio. Además, cerca del 70% eran madres, por lo que los femicidios dejaron un importante número de niñas, niños y adolescentes en situación de orfandad.

Las estadísticas muestran que el 68% de las víctimas eran mujeres jóvenes y adultas, el 16% mujeres maduras, mientras que el 8% correspondía a niñas y adolescentes y otro 8% a adultas mayores. También se registraron casos de mujeres migrantes, integrantes de pueblos originarios y personas con discapacidad.

Uno de los aspectos más preocupantes del relevamiento es el bajo nivel de denuncias previas. Solo el 22% de las víctimas había denunciado formalmente a su agresor. Sin embargo, en parte de los casos restantes se detectaron antecedentes de violencia que nunca llegaron al sistema judicial. Desde la Oficina de la Mujer advirtieron que esta situación demuestra que «lo que se denuncia es la punta del iceberg» y alertaron sobre la existencia de múltiples situaciones de violencia que permanecen ocultas.

El perfil de los agresores también refuerza una de las principales conclusiones del informe: el peligro estaba dentro del entorno más próximo de las víctimas. El 63% de los femicidas eran parejas o exparejas, mientras que el 32% eran familiares o conocidos. Apenas el 5% no mantenía ningún vínculo previo con la mujer asesinada.

Los victimarios pertenecían a distintos sectores sociales y laborales. Entre ellos había trabajadores de la construcción, el transporte, la pesca y la industria petrolera, además de integrantes de fuerzas de seguridad, comerciantes, empresarios y personas desocupadas. Según el relevamiento, el 79% tenía entre 19 y 49 años al momento del crimen, el 18% entre 50 y 64 años y el 3% más de 65 años.

La distribución geográfica de los femicidios evidencia que la problemática atraviesa a toda la provincia. Los casos se registraron en ciudades grandes y pequeñas, tanto en la costa como en la meseta y la cordillera. Solo en dos años del período analizado, 2015 y 2022, no se contabilizaron femicidios en Chubut.

A una década del primer grito colectivo de Ni Una Menos, las cifras difundidas por la Justicia provincial vuelven a poner de manifiesto la dimensión de una problemática que persiste y la necesidad de fortalecer las herramientas de prevención y protección para evitar nuevas víctimas.

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