El referente comodorense definió a las actuales autoridades partidarias como meros gestores de trámites y advirtió sobre la falta de liderazgos legitimados para ordenar al movimiento en un año electoral decisivo.
COMODORO RIVADAVIA.– El Partido Justicialista de Chubut atraviesa uno de sus momentos de mayor estancamiento institucional y pérdida de iniciativa política, de cara a un escenario preelectoral en el que se especula con un posible adelantamiento de las elecciones provinciales para la primera mitad del año. En una extensa entrevista concedida a Radio del Sur 97.1, el dirigente peronista de Comodoro Rivadavia, Ariel Gamboa, trazó un crudo diagnóstico sobre el presente de la fuerza política y apuntó a la falta de liderazgos reales para encauzar a la militancia.
Al ser consultado sobre quién ejerce hoy la conducción orgánica del peronismo tanto en el plano provincial como en el ámbito local, Gamboa marcó una tajante diferencia entre detentar un cargo formal y ejercer una conducción política efectiva. «Hoy el peronismo tiene conductores, pero son administrativos», sostuvo de manera contundente. En ese sentido, mencionó las figuras de Roberto Calo, titular del Consejo de Localidad de Comodoro, y de Gustavo Fita, presidente del PJ a nivel provincial, además de reconocer el peso electoral del diputado nacional Juan Pablo Luque.
Sin embargo, el dirigente remarcó que la estructura partidaria se encuentra paralizada por la ausencia de un liderazgo capaz de generar síntesis y doctrina. «Si vos me decís un conductor del peronismo, eso es lo que está faltando. Hay una carencia de conducción política en el peronismo de Chubut y en el peronismo local», aseveró, señalando que se trata de un fenómeno de desgaste que no solo afecta a la provincia, sino que responde a una crisis generalizada del movimiento a nivel nacional.
Gamboa fundamentó que la falta de legitimación en las cúpulas provoca un alejamiento paulatino de los afiliados y una pérdida del dinamismo militante. Según analizó, un liderazgo firme y respetado por todos los sectores resulta indispensable para fijar reglas de juego claras, contener las diferencias internas y construir un proyecto estratégico frente a los gobiernos de turno. «Si tuviéramos conductores bien legitimados y firmes, se pondrían paños fríos, se generarían las discusiones necesarias, se respetarían los acuerdos y habría un consenso para ordenarnos antes de salir a manifestar intenciones personales», argumentó.
Finalmente, el referente peronista advirtió que la inacción de la actual conducción amenaza con dejar al partido desarmado e inoperante ante la inminencia de los plazos electorales, aislando al peronismo de las verdaderas demandas de la comunidad.




