En el imponente escenario del Centro de Convenciones de Buenos Aires, entre el murmullo de empresarios y el aire cargado de expectativas de la Expo EFI, el ministro de Economía, Luis Caputo, soltó una cifra que suena a música para los oídos de un país sediento de divisas: US$ 350.000 millones. Ese es el tesoro que, según el Palacio de Hacienda, Vaca Muerta volcará en las arcas nacionales de acá a 2035.
No se trata solo de petróleo y gas; para el Gobierno, es la columna vertebral de un «proceso histórico de recuperación» que busca dejar atrás la Argentina de las crisis cíclicas.
El «escudo» contra las tormentas
Caputo no anduvo con vueltas. Con la seguridad de quien siente que lo peor ya pasó, recordó los meses de turbulencia cambiaria que pusieron a prueba los nervios del equipo económico. «Lo que hemos tenido que pasar en los últimos meses en otro momento hubiera volteado al gobierno», lanzó, subrayando la resiliencia de un programa que, a su juicio, ya logró estabilizar las variables clave.
En un giro dialéctico que sorprendió a los analistas, el ministro explicó el nuevo paradigma del Banco Central:
«Hoy el BCRA ya no defiende el valor del peso, sino el valor del dólar».
Un cambio de enfoque que busca blindar el esquema macroeconómico y dar previsibilidad a los inversores que miran con lupa el superávit comercial.
Energía y Minería: El binomio de los US$ 500.000 millones
La hoja de ruta oficial es ambiciosa. Vaca Muerta lidera el pelotón, pero no está sola. Caputo proyecta un superávit comercial acumulado cercano a los US$ 500.000 millones para la próxima década, sumando el aporte de la minería, que contribuiría con otros US$ 162.000 millones.
Las metas para el corto y mediano plazo:
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2026: El objetivo es que las exportaciones totales alcancen los US$ 100.000 millones.
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Obra Pública: Se viene la reactivación vía licitaciones privadas para 9.000 kilómetros de corredores viales.
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Inflación: El Gobierno ratifica el camino de la desaceleración, confiando plenamente en el ancla fiscal.
El desafío de la calle y el empleo
A pesar de la euforia por los números grandes, el ministro no ignoró la realidad del mercado laboral. Si bien destacó que el empleo total no sufrió un desplome masivo, reconoció una herida en el sector registrado. La válvula de escape, según sus datos, fue la creación de 100.000 puestos en el sector informal durante los últimos meses.
El plan está sobre la mesa. Con Vaca Muerta como el gran motor y una estrategia de «mano dura» fiscal, el Gobierno apuesta todo a que la infraestructura de transporte y procesamiento de hidrocarburos esté a la altura de las promesas. El tiempo —y las inversiones— dirán si estos miles de millones son el destino final o simplemente otro espejismo en el desierto neuquino.





