Un inesperado y prematuro desenlace sacude los pasillos del Poder Judicial. La fiscal Julieta Gamarra puso fin a su gestión al frente de la Unidad Especializada en Delitos contra la Administración Pública y retornó formalmente a sus funciones habituales en la Fiscalía de Trelew.
Su designación en el área anticorrupción había comenzado hace apenas diez meses y su mandato estaba previsto que se extendiera hasta diciembre de este año. Sin embargo, los plazos se aceleraron drásticamente.
El detonante: un video en redes y una licencia
La salida de Gamarra no se dio en un contexto ordinario. Se produjo inmediatamente después de una licencia que la propia funcionaria había solicitado a raíz de un escándalo: la difusión de un video viralizado en redes sociales.
En la filmación se observaba al abogado Martín Castro recibiendo una suma de dinero por parte de la madre de un condenado. En ese mismo registro, el letrado aseguraba que el efectivo serviría para obtener una pena más favorable mediante supuestas gestiones directamente vinculadas a la fiscal.
La postura de la funcionaria: Desde el momento en que el material audiovisual tomó estado público, Gamarra rechazó de manera tajante cualquier participación en los hechos y negó firmemente haber mantenido relación alguna con la maniobra denunciada.
Un sillón clave que queda vacío
A pesar de su desmentida, el impacto político y judicial de la situación precipitó su alejamiento. Con este retorno a Trelew, la Unidad Anticorrupción pierde a una de sus cabezas y deja vacante un cargo estratégico en la persecución de delitos de guante blanco.
Por el momento, la sensible estructura de la unidad especializada no sumará reemplazos directos y continuará trabajando únicamente bajo las órdenes del fiscal Lucas Papini.




