La detención de Gerardo Gasparutti (43), un destacado docente universitario e investigador de Córdoba, causó un profundo impacto en la comunidad académica provincial. El profesional quedó imputado y detenido por el delito de homicidio calificado por el vínculo en perjuicio de su esposa, María Lucila Pagani (47), una trágica muerte que en un principio había sido reportada como un trágico accidente doméstico.
El hecho ocurrió cuando se produjo un incendio dentro de un automóvil donde se encontraba la víctima. Inicialmente, la hipótesis principal apuntaba a la repentina explosión de la batería de un teléfono celular. Sin embargo, el avance de las pericias técnicas de los investigadores descartó esa versión al hallar rastros de líquido combustible, lo que dio un giro radical a la causa e impulsó la detención inmediata de Gasparutti.
La noticia provocó una fuerte conmoción en la Universidad Siglo 21 y en la Universidad Nacional de Córdoba (UNC), instituciones donde la pareja contaba con una amplia y reconocida trayectoria profesional. Mientras que desde el ámbito institucional se activaron los protocolos y áreas de género para acompañar el dolor de la comunidad educativa, entre sus allegados prima la incredulidad y la cautela, ya que el acusado no registraba antecedentes ni denuncias previas en su desempeño laboral. La Justicia avanza ahora en la recolección de pruebas para esclarecer las circunstancias exactas del hecho.




