Lo que empezó como una pelea de perros terminó en una pesadilla difícil de digerir para una familia de Puerto Madryn. Este sábado, en un domicilio de la calle Espora donde conviven hijos y nietos, dos perros de raza Bull Terrier se desconocieron y empezaron a morderse violentamente. El dueño de casa, un hombre de 62 años, no se quedó de brazos cruzados e intentó separarlos para frenar la riña, pero los animales se le fueron encima.
El ataque fue directo y brutal, principalmente a la altura del rostro. Como pudo, y bañado en sangre, el hombre logró arrastrarse hasta el baño para refugiarse mientras su pareja trataba de frenar la hemorragia y pedía auxilio a los gritos. Acá es donde la tragedia suma indignación: según los testimonios, la ambulancia nunca apareció. A pesar de los llamados desesperados a emergencias, la asistencia médica brilló por su ausencia y el hombre terminó muriendo en los brazos de su mujer minutos después.
En el lugar trabajó personal de Criminalística y el Ministerio Público Fiscal, que ahora busca reconstruir paso a paso cómo fue la mecánica del ataque. El caso no solo vuelve a poner la lupa sobre la tenencia de razas potentes, sino también sobre el funcionamiento de los servicios de urgencia en la ciudad, que esta vez dejaron a una familia sola en su peor momento. Por ahora, la Justicia espera los resultados de las pericias para determinar responsabilidades.





