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Termos chinos y baterías brasileñas: el nuevo mapa de Lumilagro que deja cientos de despidos

El paisaje industrial argentino está sufriendo una metamorfosis forzada. Dos nombres emblemáticos, presentes en casi todos los hogares del país, acaban de confirmar un giro drástico en su modelo de negocios: dejar de fabricar para empezar a importar. La combinación de una caída del consumo cercana al 50% y la mayor facilidad para traer productos del exterior terminó por sentenciar la producción local de Lumilagro y Baterías Moura.

El caso de Lumilagro es, quizás, el más simbólico. La empresa que durante décadas fue sinónimo del termo argentino atravesó lo que su director ejecutivo, Martín Nadler, calificó como un «proceso dolorosísimo». De una plantilla de 220 trabajadores en 2022, la firma hoy apenas conserva a 50 empleados directos tras la salida de 170 personas bajo regímenes de retiros voluntarios.

De Tortuguitas a China y Vietnam

El tradicional termo ya no nace íntegramente en la planta de Tortuguitas. Bajo el nuevo esquema, Lumilagro importa las ampollas de vidrio desde India y Vietnam, mientras que sus termos de acero inoxidable llegan terminados desde China.

La planta local no cerrará sus puertas del todo, pero su actividad se reducirá a tareas de personalización, serigrafía (licencias de clubes y Disney) y algunos procesos menores. Los hornos, corazón de la vieja fábrica, se apagaron para dar paso a la logística de importación.

Moura: baterías «Made in Brasil»

En el Parque Industrial de Pilar, la brasileña Moura tomó un camino similar. La empresa decidió dar de baja dos líneas de producción, una medida que pone en la cuerda floja al menos 25 puestos de trabajo. El plan de la compañía es dejar de fabricar localmente las baterías para camiones y empezar a traerlas directamente desde sus plantas en Brasil.

Desde el Sindicato Químico de Pilar encendieron las alarmas. Advierten que este ajuste podría ser solo la «punta del iceberg» de una reestructuración más profunda y exigen mesas de diálogo para evitar que el goteo de despidos se convierta en una sangría mayor. Por ahora, la planta mantendrá a unos 180 empleados abocados mayormente a la administración y logística.

El fin de una era

Para el consumidor de más de 30 años, ver el sello «Industria Argentina» desaparecer de estos productos marca el pulso de una nueva era económica. Las empresas, ante la imposibilidad de sostener costos con ventas planchadas, eligen el camino de la reconversión: menos chimeneas y más contenedores.

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