En un giro clave para la economía argentina, la Corte de Apelaciones de Nueva York dejó sin efecto el fallo de primera instancia que obligaba al país a pagar más de 16.000 millones de dólares por la expropiación de YPF.
La decisión representa un resultado favorable tras más de diez años de litigio internacional. En el fallo original, la jueza Loretta Preska había condenado a la Argentina por presunto incumplimiento contractual. Sin embargo, el tribunal de alzada revirtió esa resolución, desestimando los reclamos contra el Estado argentino y ratificando la posición de la petrolera.
En su dictamen, la Cámara sostuvo que se revoca la sentencia previa a favor de los demandantes, se confirma la desestimación de los reclamos contra la República y contra YPF, y se devuelve el caso para continuar con las instancias correspondientes conforme a este nuevo criterio.
El caso era considerado el juicio más importante que enfrentaba Argentina en el exterior y una de las demandas más grandes registradas en Estados Unidos contra un país soberano. En las últimas semanas, el Departamento de Justicia de Estados Unidos había manifestado su respaldo a la postura argentina.
Uno de los principales afectados por este fallo es el fondo Burford Capital, que había adquirido los derechos para litigar en esta causa. La compañía, señalada por algunos como un «fondo buitre», había invertido cerca de 15 millones de euros y logrado ingresos superiores a los 300 millones de dólares al comercializar partes del juicio.
Tras conocerse la resolución, las acciones de Burford sufrieron un fuerte desplome, con una caída superior al 43%. Su capitalización bursátil, que en septiembre de 2023 rondaba los 3.500 millones de dólares, se redujo a poco más de 800 millones y continúa en descenso.





