La Selección Argentina pisó fuerte en Texas: ganó 2-0 con un doblete del capitán, que primero se convirtió en el máximo goleador histórico de los Mundiales en soledad y después sentenció el partido a los 49’ del complemento. «Dibu» Martínez metió una atajada descomunal y el «Cuti» Romero encendió las alarmas.
Cine absoluto en el AT&T Stadium. En una tarde norteamericana que tuvo una dosis descomunal de dramatismo, récords mundiales, suspenso y lesiones, la Selección Argentina destrabó un partido chivísimo y venció por 2-0 a Austria en la segunda fecha del Grupo J. El triunfo no solo le da puntaje perfecto (6 de 6) y mantiene la valla invicta, sino que además deja a la Scaloneta con un pie y medio metido en los 16avos de final del Mundial 2026.
El gran protagonista de este guion cinematográfico fue Lionel Andrés Messi. El «10» pasó de la frustración inicial a una doble redención mágica, demostrando por qué sigue siendo el dueño absoluto del fútbol mundial a dos días de cumplir sus 39 años.
Del récord que nadie quiere al trono absoluto del gol
El arranque del encuentro congeló los corazones argentinos. En los primeros minutos, el capitán tuvo la chance de abrir la cuenta desde los doce pasos, pero el arquero austríaco adivinó la intención y le ahogó el grito. Con ese fallo, Messi sumó una estadística esquiva: quedó transitoriamente en lo más alto de la lista de jugadores con más penales errados en la historia de las Copas del Mundo.
Pero los mitos juegan bajo sus propias reglas. Promediando esa primera etapa, tras una ráfaga de juego asociado a puro toque, el rosarino capturó una pelota en el área grande y sacó un latigazo inatajable para colgar el 1-0. El festejo desató la locura y rompió los libros de historia: fue su gol número 17 en Mundiales, superando al teutón Miroslav Klose para consagrarse como el máximo artillero histórico de la competición en absoluta soledad.
El «Cuti» al límite y la muralla del «Dibu»
La segunda mitad fue una verdadera batalla física. El combinado conducido por Ralf Rangnick adelantó líneas y presionó alto bajo un calor sofocante que forzó una pausa de hidratación. A los 12 minutos del complemento llegó el peor dolor de cabeza para Lionel Scaloni: Cristian «Cuti» Romero quedó sentido por una fuerte molestia en la rodilla tras bajar a Laimer. Sin dudarlo, el DT metió cambio y mandó a la cancha a Nicolás Otamendi.
De esa misma falta nació la chance de oro para los europeos. Marcel Sabitzer acomodó la pelota y sacó un tiro libre magistral con destino de ángulo, pero Emiliano «Dibu» Martínez voló de manera impresionante para meter un manotazo salvador que sostuvo el triunfo parcial.
Con el partido abierto, Scaloni refrescó el ataque con los ingresos de Julián Álvarez, Leandro Paredes, Nicolás Tagliafico y Nicolás González. El delantero del Atlético de Madrid tuvo el segundo en dos ocasiones claras —un cabezazo milimétrico y un mano a mano tremendo tras asistencia de Lisandro Martínez—, pero la pelota se resistía a entrar.
Contraataque letal a los 49′ y final de película
En el epílogo del partido, Austria quemó las naves y se volcó por completo al área argentina con centros aéreos y juego vertical buscando el empate agónico. Fue en ese instante de máxima tensión, a los 49 minutos del segundo tiempo y en la última jugada de la tarde, cuando nació la estocada final.
Argentina recuperó y metió una contra letal. Messi recibió con campo abierto en tres cuartos, encaró a una defensa europea totalmente desarmada y, con una sutileza de su sello, definió con clase para estampar el 2-0 definitivo (su gol número 18 en citas mundialistas). El árbitro pitó el final del partido inmediatamente después del grito sagrado, bajándole el telón a una victoria monumental que ratifica las credenciales de la Scaloneta en este Mundial.





