En el marco de la audiencia pública que debate el futuro de la Ley de Glaciares, la voz de Comodoro Rivadavia se hizo sentir a través de Marcelo “Chelo” Arteaga. Con un discurso cargado de indignación y sentido de pertenencia, el vecino expuso la realidad de una región que, según sus palabras, ha sido históricamente «saqueada» por modelos extractivos que priorizan la rentabilidad sobre el recurso vital.
“Vengo desde el sur, desde la Patagonia. En Comodoro, buscando agua encontraron petróleo; se llevaron todo y nos dejaron el pasivo ambiental”, disparó Arteaga al inicio de su intervención, marcando el tono de lo que sería una radiografía de la crisis que atraviesa la ciudad petrolera.
La sed de un pueblo
Uno de los puntos más críticos de su exposición fue la precariedad en el acceso al agua potable, una problemática que los comodorenses sufren semanalmente. “De siete días, cuatro tenemos agua. Y si se rompe el acueducto, pasamos semanas sin el recurso”, detalló.
Arteaga vinculó directamente la preservación de los hielos continentales con la supervivencia básica de la población:
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Costo de vida: Advirtió que hoy el litro de agua cuesta más que el combustible, algo insostenible para las familias sin empleo.
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Calidad del recurso: Explicó que la bajante del lago y la turbidez impiden el consumo humano, situación que empeoraría sin la protección de los glaciares.
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Reserva estratégica: “Destruirlos es destruir nuestra reserva. El pueblo no va a tener para comprar agua mineral”, sentenció.
Críticas al modelo extractivo y la falta de empleo
El referente no ahorró críticas hacia las empresas mineras y petroleras, denunciando que la «promesa de trabajo local» es inexistente. “La mano de obra la vemos cuando llegan los aviones, los cargan en colectivos y van a las minas. Nadie de nuestro pueblo trabaja ahí; solo dejan basurales y destrucción”, aseguró.
Asimismo, cuestionó la legitimidad del proceso de consulta actual, señalando que las autoridades cumplen con las audiencias «solo para cubrirse» ante el Acuerdo de Escazú, pero sin una intención real de escuchar al soberano.
Un mensaje para los legisladores
Hacia el final, Arteaga lanzó una advertencia directa a quienes deben decidir sobre la modificación de la normativa: “Hoy yo los miro a ustedes, mañana ustedes van a tener que mirar a la gente. El pueblo los va a juzgar cuando tengan que caminar por esas calles”.
Con la contundencia de quien se siente respaldado por su comunidad, cerró su intervención con una consigna que resonó en el recinto: “El agua es vida, el agua es vida, el agua es vida”.





