Los médicos de cabecera que trabajan con el PAMI iniciaron un paro de 72 horas en todo el país en protesta por las modificaciones introducidas en el sistema de prestaciones y remuneraciones. La medida de fuerza comenzó este lunes y se extenderá hasta el miércoles, en medio de un fuerte conflicto con el organismo.
El reclamo surge tras la implementación de una resolución del Instituto Nacional de Servicios Sociales para Jubilados y Pensionados, que reformó el nomenclador y el modelo de atención de los profesionales. Desde el sector advierten que estos cambios implican una reducción significativa en sus ingresos y podrían impactar en la atención de jubilados y pensionados.
De acuerdo con estimaciones difundidas por representantes médicos, los honorarios podrían sufrir caídas superiores al 50%, pasando de cifras cercanas a los $3.800.000 a montos de entre $1.200.000 y $1.600.000. «Sin honorarios dignos no hay salud de calidad», señalaron desde la APPAMIA, una de las entidades que impulsa la medida.
Entre los principales cuestionamientos, los profesionales apuntan a la eliminación de incentivos y a la modificación del esquema mixto de pagos, que combinaba cápita con prestaciones realizadas. También remarcan que continúan bajo modalidad contractual, sin relación de dependencia, asumiendo costos operativos y con exigencias horarias sujetas a auditorías.
Además, advierten que los cambios fueron implementados sin una renegociación previa de contratos, lo que podría derivar en presentaciones judiciales. En ese marco, no descartan una salida masiva de médicos del sistema, lo que pondría en riesgo el funcionamiento del primer nivel de atención.
Desde el organismo, en tanto, defendieron la medida y sostuvieron que busca ordenar el sistema y simplificar procesos. Aseguraron que se incrementó el valor de la cápita —el ingreso fijo por paciente—, lo que representaría una mejora en los ingresos de los profesionales.
Sin embargo, el conflicto crece y genera preocupación en el sistema de salud, ya que una eventual reducción del plantel médico podría trasladar la demanda hacia hospitales públicos y clínicas privadas, aumentando la presión sobre la atención de los afiliados.
En paralelo, referentes del sector sanitario advierten sobre un escenario crítico, con demoras en pagos, faltantes de insumos y dificultades en la provisión de servicios, lo que podría agravarse de cara al invierno.





