El presidente Javier Milei recibió este lunes a la secretaria de Seguridad Nacional de Estados Unidos, Kristi Noem, en el marco de una visita oficial que refuerza la cooperación bilateral en materia de seguridad. Durante el encuentro, ambos países firmaron una declaración de intención para iniciar el proceso que permitiría a la Argentina sumarse al Programa de Exención de Visas (Visa Waiver Program).
La funcionaria estadounidense, cercana al expresidente Donald Trump, fue recibida en Casa Rosada por la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, con quien compartió una breve recorrida protocolar antes de dirigirse al Salón Sur, donde se firmó un memorando de entendimiento. El documento establece la creación de un grupo de trabajo conjunto para identificar personas con pedidos de captura en territorio argentino y facilitar el intercambio de información sobre ciudadanos sujetos a procesos de expulsión.
Posteriormente, Noem mantuvo una reunión con el presidente Milei, acompañado por los ministros Bullrich (Seguridad), Gerardo Werthein (Relaciones Exteriores) y Luis Caputo (Economía), este último sin participar de la fotografía oficial. También estuvieron presentes integrantes del equipo estadounidense, como Corey Lewandowski, jefe de Gabinete de Noem; la encargada de Negocios de la embajada, Heidi Nicole Gómez; y el asesor Robert Thomas Law.
La visita marcó el primer paso en un proceso técnico y político que, de completarse con éxito, permitirá que los ciudadanos argentinos viajen a Estados Unidos por hasta 90 días sin necesidad de tramitar una visa. El director nacional de Cooperación Internacional, Alberto Föhrig, explicó que el objetivo es lograr que el programa esté operativo antes del Mundial de Fútbol 2026, que se disputará en ese país.
«Es una señal muy relevante de confianza en el sistema de seguridad argentino, especialmente en un contexto global con altos niveles de alerta», señaló Föhrig. También explicó que este tipo de acuerdo requiere cumplir con estándares exigentes: Argentina deberá demostrar una baja tasa de rechazo de visas, aceptar la repatriación rápida de sus ciudadanos con órdenes de deportación, y compartir información sobre pasaportes robados o perdidos, así como datos relacionados con terrorismo y delitos graves.
Entre las condiciones también se incluyen el uso de pasaportes electrónicos con biometría, la aplicación de controles migratorios avanzados y la realización de auditorías por parte de organismos de inteligencia estadounidenses.
Por su parte, quienes viajen bajo este régimen deberán pasar controles rigurosos antes del embarque, al llegar a territorio estadounidense y durante eventuales vuelos internos, con chequeos individualizados de antecedentes.
Aunque la decisión política ya fue adoptada, se estima que la implementación efectiva del programa podría llevar varios meses, debido a las auditorías y requisitos técnicos que debe cumplir el país.





