Luego de ser atropellado en su bicicleta y operado de urgencia por un coágulo en el cerebro, el querido vecino de Comodoro ya se recupera en casa. Su familia armó una conmovedora dedicatoria para el personal de salud que le salvó la vida.
La pesadilla que empezó el pasado 6 de junio en la esquina de San Francisco de Asís y Colonos Sudafricanos finalmente se transformó en un tremendo alivio. Juan Carlos «Carlitos» Díaz recibió el alta médica y ya está en su hogar, rodeado del amor de los suyos y de una comunidad entera que no dejó de rezar por él ni un solo segundo.
Apenas pisaron la casa, la familia no quiso dejar pasar el momento para agradecer públicamente a quienes le pusieron el cuerpo a la situación. Con un posteo en redes que se llenó de «me gusta» y comentarios de aliento, expresaron: «Un agradecimiento para los doctores, enfermeras y personal en general del Hospital Regional y Sanatorio La Española, en especial al neurocirujano Nicolás Tedesco, al Dr. Héctor Sala, a las enfermeras de terapia intensiva y al personal por la excelente atención brindada a mi papá».
Un golpe traicionero y una operación de urgencia
El caso de Carlitos conmovió a todos por la injusticia del hecho. Aquel 6 de junio, el vecino circulaba en su bicicleta cuando fue embestido por un vehículo. El conductor, en una actitud completamente cobarde, se dio a la fuga sin asistirlo y, lamentablemente, todavía no pudo ser identificado por la policía.
En los primeros días posteriores al siniestro, los médicos no habían detectado lesiones que pusieran en riesgo su vida. Sin embargo, el golpe en la cabeza terminó siendo traicionero. Con el correr de las semanas, se le fue desarrollando de a poco un coágulo en el cerebro.
La situación se volvió crítica hace unos días, cuando el cuadro obligó a los médicos a realizar una intervención quirúrgica de urgencia. Fue en ese momento que uno de sus hijos usó las redes para mantener informados a los vecinos: «Buenas noches, vecinos. Les comento que a mi papá se le hizo un coágulo en el cerebro por el golpe que tuvo cuando lo atropellaron… Hoy lo operaron, ahora a esperar que se recupere. Gracias por las oraciones», había publicado.
El aguante de la gente y el milagro del alta
Mientras Carlitos peleaba en terapia intensiva, en la calle se armó una cadena de oración gigante en la que se sumaron amigos, allegados y los clientes de toda la vida que lo conocen y lo aprecian.
Por suerte, las manos de los cirujanos y las ganas de vivir de Carlitos fueron más fuertes. La evolución fue impecable y los médicos le dieron el visto bueno para volver a su casa. Ahora queda por delante el proceso de rehabilitación y, por supuesto, el reclamo de justicia para que el irresponsable que lo atropelló pague por lo que hizo.
Con información de abcDiario





