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«No llores, papá»: La historia detrás del video viral que hace llorar a toda la Argentina

Detrás de la canción que emociona a miles en las redes hay una guitarra heredada, un abuelo que ya no está y una pasión que une el chamamé con la ilusión mundialista.

Hay canciones que nacen para alentar en un Mundial y otras que, sin buscarlo, terminan contando la historia de una familia. La que compusieron el payador santafesino Pedro Saubidet y su hija Paula, de ocho años, pertenece a este segundo grupo. En el video que se volvió viral no hay grandes escenarios: están en el living de su casa, con Pedro en la guitarra y Paula cantando con una seguridad conmovedora una versión adaptada de Astros, el tema de Ciro y Los Persas. Su letra resume el deseo de millones: “Quiero volver a robarle un gol al ladrón, como el Diego y el Narigón, y que la cuarta estrella brille en el cielo de mi Nación”.

La chispa se encendió tras el agónico triunfo de la Selección 3-2 ante Egipto. Padre e hija terminaron llorando juntos frente al televisor y, con el corazón todavía acelerado, decidieron grabar el tema. La canción rápidamente superó el nicho de seguidores de Pedro y hoy funciona como la banda sonora ideal mientras Argentina se prepara para enfrentar a Suiza por los cuartos de final en Kansas City.

Sin embargo, el verdadero trasfondo de este éxito es la herencia. El amor por el fútbol y la música criolla llegó de la mano de don Pedro, el padre del payador, quien falleció el año pasado. «Hoy que papá ya no está, el fútbol es mucho más que un deporte. Es un montón de recuerdos con él en la cancha», confiesa Pedro. Su legado familiar no solo incluye la pasión por la camiseta, sino también los versos, la guitarra y una profunda unión que hoy heredan Paula y su hermana Francisca de 11 años.

La letra, inspirada también en un cuento de Eduardo Sacheri sobre la mítica «Mano de Dios», refleja además la fuerte identificación de la familia con la Scaloneta. Para Pedro, el técnico santafesino representa la humildad y los valores del hombre de pueblo, convirtiéndose en un referente positivo para los más chicos.

Mientras el equipo de Scaloni busca un lugar entre los cuatro mejores del torneo, el payador se permite soñar despierto: se imagina compartiendo un asado con el plantel, sus familias y sus propias hijas, guitarra en mano. Si ese momento llega, es muy probable que Paula vuelva a mirarlo de reojo y a pedirle que no llore, aunque ella también tenga los ojos llenos de lágrimas.

Detrás de la canción que emociona a miles en las redes hay una guitarra heredada, un abuelo que ya no está y una pasión que une el chamamé con la ilusión mundialista.
Hay canciones que nacen para alentar en un Mundial y otras que, sin buscarlo, terminan contando la historia de una familia. La que compusieron el payador santafesino Pedro Saubidet y su hija Paula, de ocho años, pertenece a este segundo grupo. En el video que se volvió viral no hay grandes escenarios: están en el living de su casa, con Pedro en la guitarra y Paula cantando con una seguridad conmovedora una versión adaptada de Astros, el tema de Ciro y Los Persas. Su letra resume el deseo de millones: “Quiero volver a robarle un gol al ladrón, como el Diego y el Narigón, y que la cuarta estrella brille en el cielo de mi Nación”.

La chispa se encendió tras el agónico triunfo de la Selección 3-2 ante Egipto. Padre e hija terminaron llorando juntos frente al televisor y, con el corazón todavía acelerado, decidieron grabar el tema. La canción rápidamente superó el nicho de seguidores de Pedro y hoy funciona como la banda sonora ideal mientras Argentina se prepara para enfrentar a Suiza por los cuartos de final en Kansas City.

Sin embargo, el verdadero trasfondo de este éxito es la herencia. El amor por el fútbol y la música criolla llegó de la mano de don Pedro, el padre del payador, quien falleció el año pasado. «Hoy que papá ya no está, el fútbol es mucho más que un deporte. Es un montón de recuerdos con él en la cancha», confiesa Pedro. Su legado familiar no solo incluye la pasión por la camiseta, sino también los versos, la guitarra y una profunda unión que hoy heredan Paula y su hermana Francisca de 11 años.

La letra, inspirada también en un cuento de Eduardo Sacheri sobre la mítica «Mano de Dios», refleja además la fuerte identificación de la familia con la Scaloneta. Para Pedro, el técnico santafesino representa la humildad y los valores del hombre de pueblo, convirtiéndose en un referente positivo para los más chicos.

Mientras el equipo de Scaloni busca un lugar entre los cuatro mejores del torneo, el payador se permite soñar despierto: se imagina compartiendo un asado con el plantel, sus familias y sus propias hijas, guitarra en mano. Si ese momento llega, es muy probable que Paula vuelva a mirarlo de reojo y a pedirle que no llore, aunque ella también tenga los ojos llenos de lágrimas.

Detrás de la canción que emociona a miles en las redes hay una guitarra heredada, un abuelo que ya no está y una pasión que une el chamamé con la ilusión mundialista.
Hay canciones que nacen para alentar en un Mundial y otras que, sin buscarlo, terminan contando la historia de una familia. La que compusieron el payador santafesino Pedro Saubidet y su hija Paula, de ocho años, pertenece a este segundo grupo. En el video que se volvió viral no hay grandes escenarios: están en el living de su casa, con Pedro en la guitarra y Paula cantando con una seguridad conmovedora una versión adaptada de Astros, el tema de Ciro y Los Persas. Su letra resume el deseo de millones: “Quiero volver a robarle un gol al ladrón, como el Diego y el Narigón, y que la cuarta estrella brille en el cielo de mi Nación”.

La chispa se encendió tras el agónico triunfo de la Selección 3-2 ante Egipto. Padre e hija terminaron llorando juntos frente al televisor y, con el corazón todavía acelerado, decidieron grabar el tema. La canción rápidamente superó el nicho de seguidores de Pedro y hoy funciona como la banda sonora ideal mientras Argentina se prepara para enfrentar a Suiza por los cuartos de final en Kansas City.

Sin embargo, el verdadero trasfondo de este éxito es la herencia. El amor por el fútbol y la música criolla llegó de la mano de don Pedro, el padre del payador, quien falleció el año pasado. «Hoy que papá ya no está, el fútbol es mucho más que un deporte. Es un montón de recuerdos con él en la cancha», confiesa Pedro. Su legado familiar no solo incluye la pasión por la camiseta, sino también los versos, la guitarra y una profunda unión que hoy heredan Paula y su hermana Francisca de 11 años.

La letra, inspirada también en un cuento de Eduardo Sacheri sobre la mítica «Mano de Dios», refleja además la fuerte identificación de la familia con la Scaloneta. Para Pedro, el técnico santafesino representa la humildad y los valores del hombre de pueblo, convirtiéndose en un referente positivo para los más chicos.

Mientras el equipo de Scaloni busca un lugar entre los cuatro mejores del torneo, el payador se permite soñar despierto: se imagina compartiendo un asado con el plantel, sus familias y sus propias hijas, guitarra en mano. Si ese momento llega, es muy probable que Paula vuelva a mirarlo de reojo y a pedirle que no llore, aunque ella también tenga los ojos llenos de lágrimas.

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