En medio de la preocupación por la pérdida de puestos de trabajo y el futuro económico de Comodoro Rivadavia, Julio Fumagali, integrante de la Fundación Interamericana para el Desarrollo y la Seguridad (FIDES), analizó en Radio del Sur 97.1 el escenario local y llamó a repensar la matriz productiva de la ciudad a partir del trabajo conjunto entre el Estado, el sector privado y la comunidad.
Fumagali sostuvo que el principal desafío es «redefinir un nuevo perfil productivo que pueda darle un futuro cierto a los habitantes de Comodoro», y remarcó la necesidad de un diálogo amplio entre distintos actores. «El desafío es trabajar en conjunto con las autoridades públicas, las organizaciones de la sociedad civil, universidades y cámaras, para redefinir en base a las competencias y capacidades que ya existen en la comunidad», afirmó.
Al comparar la situación actual con la crisis de los años 90 tras la privatización de YPF, explicó que hoy el contexto es diferente. «En los 90 hubo una caída muy fuerte, pero también apareció Pan American Energy, que le dio dinamismo al sector. Hoy el escenario es otro: YPF se retira, Pan American mantiene su producción estable y no hay un ‘salvador’ que aparezca», señaló.
Sobre los trabajadores que quedaron desempleados y perciben indemnizaciones, advirtió que se trata de una solución transitoria. «Las indemnizaciones son stock, se terminan. Lo primero es una buena gestión financiera de esos recursos para poder transformarlos en ahorro, hasta que Comodoro pueda redefinir su matriz productiva», explicó.
Fumagali insistió en que la ciudad cuenta con un capital social y productivo que debe ser puesto en valor.
«Comodoro tiene una trayectoria industrial, educativa y una identidad muy rica, forjada por distintas corrientes migratorias. En ese magma está la respuesta a los desafíos futuros. No está muerto, es un cambio», subrayó.
En ese sentido, planteó que el desarrollo no debe limitarse solo al petróleo. «Hay que pensar en la industrialización de lo que históricamente se extrajo y también en nuevas actividades. Tenemos ejemplos cercanos, como el crecimiento de la industria vitivinícola en Sarmiento, que muestran que hay potencial productivo esperando ser articulado», destacó.
Consultado por el impacto social de las crisis económicas, alertó sobre los riesgos de no generar empleo genuino. «Si el Estado solo amortigua la pobreza con planes sociales, se corre el riesgo de profundizar los bolsones de exclusión. La clave es poner a la gente a trabajar», afirmó, y recordó experiencias fallidas donde los emprendimientos no fueron sostenibles por falta de planificación.
Finalmente, dejó una definición contundente sobre el camino a seguir:
«Necesitamos ciudadanos empoderados, resilientes, que trabajen en comunidad. La libertad es muy buena, pero para construir un futuro común. Nadie se salva solo».





