La decana de la Facultad de Ciencias para la Familia de la Universidad Austral, Lorena Bolzon, habló con Radio del Sur 97.1 sobre el marcado descenso de la natalidad en Argentina y sus consecuencias sociales, educativas, laborales y previsionales.
Según explicó, el país atraviesa un «proceso de cambio estructural» que ya se observa en otras regiones del mundo y que impacta de lleno en la conformación de las familias. «Nosotros en el año 2014 tuvimos alrededor de 770 mil nacimientos en la Argentina, y en 2023 fueron apenas 460 mil. Es decir, un descenso del 40% en menos de diez años», detalló la especialista.
Bolzon señaló que la tasa global de fecundidad se encuentra muy por debajo del nivel necesario para el recambio generacional. «Para sostener una generación, cada mujer debería tener al menos dos hijos. Hoy estamos muy lejos de eso», indicó, y precisó que en Chubut el promedio es de 1,4 hijos por mujer, en línea con la media nacional.
Entre las consecuencias más inmediatas, mencionó el impacto en el sistema educativo. «Hoy sobran vacantes escolares y se están cerrando salas de jardines de infantes. Donde antes era difícil conseguir lugar, ahora hay aulas vacías», afirmó. A esto se suma el envejecimiento poblacional y una mayor demanda de servicios de salud y cuidado. «Vivimos más años, pero con menos nacimientos, y eso va a requerir otro tipo de recursos y profesiones», explicó.
En el plano previsional, advirtió que el sistema jubilatorio también se verá comprometido. «Un sistema de reparto necesita cuatro trabajadores activos para sostener a un jubilado. Si cada vez hay menos población económicamente activa, en 10 o 15 años el sistema va a tener serias dificultades», sostuvo.
Consultada sobre las causas, Bolzon remarcó que se trata de un fenómeno multicausal. «No es solo una cuestión económica. Hoy muchos jóvenes directamente dicen que no quieren ser padres, que no está en su proyecto de vida», señaló, y agregó que la maternidad y paternidad se postergan cada vez más, lo que incrementa los problemas de infertilidad. «La biología no cambió, pero sí cambiaron las decisiones culturales», explicó.
También destacó transformaciones en la estructura de los hogares. «El 57% de los hogares argentinos no tiene niños menores de 18 años y el 25% son hogares unipersonales. En 1991 ese porcentaje era del 13%. Nos duplicamos», indicó.
En relación al rol del Estado, consideró que faltan políticas públicas con una mirada integral. «Las medidas económicas por sí solas no alcanzan. Hace falta una política demográfica y familiar clara, con apoyo al cuidado, a la conciliación laboral y familiar, y un cambio cultural que vuelva a valorar la maternidad, la paternidad y la familia», afirmó.
Finalmente, dejó una reflexión sobre el futuro:
«Lamentablemente tenemos que acostumbrarnos a que las familias van a ser cada vez más pequeñas. Por eso es clave cuidar y valorar las que tenemos, porque los vínculos y la solidaridad familiar van a ser cada vez más frágiles».





